Cómo detectar si un niño ha sufrido abusos

La semana pasada, el Juzgado de Instrucción de Valladolid  envió a prisión a un hombre por un delito de abusos sexuales. Según los datos disponibles del Consejo de Europa, aproximadamente 1 de cada 5 niños en Europa son víctimas de algún tipo de violencia sexual.

Esta semana ha entrado en vigor la Ley de Protección de la Infancia y Adolescencia que pretende proteger a los menores de agresores sexuales. Para ello, profesores, personal de autocares escolares, de comedor, de actividades extraescolares y que cuida de menores en centros docentes, así como monitores que trabajen con niños deberán acreditar que no son delincuentes sexuales. Para cumplir esta medida, tanto los que ya están ejerciendo como quienes pretendan hacerlo, deberán aportar la acreditación del Registro Central de Delincuentes Sexuales.

Los abusos sexuales se pueden dar a cualquier edad, “aunque la pubertad es el período en el que los niños y las niñas son más vulnerables. La edad media de las víctimas en la primera agresión se sitúa entre los 7 y 8 primeros años. Cabe señalar que son 4 veces más frecuentes en las chicas y 4,6 veces más en menores con algún tipo de discapacidad” señala Alexander Muela, Doctor en Psicología en la Universidad del País Vasco. En 2012 la OMS reveló que los niños con algún tipo de deficiencia o minusvalía tienen un riesgo mayor de sufrir abusos. “Por ejemplo, se ha encontrado que los niños y las niñas con sordera presentan el doble y el triple de probabilidad de sufrir abuso respectivamente”, añade David Cantón, Doctor en Psicología en la Universidad de Málaga.

Según ambos especialistas, existen signos que indican cierta evidencia de padecimiento de abusos sexuales:

Masturbación compulsiva (se advierte cuando ésta es la actividad que más interés despierta en el niño o que no puede evitar incluso delante de una figura que podría censurarlo).
Conductas hipersexualizadas y/o autoeróticas.
• Una variante peculiar de los juegos ‘médicos’, ‘los novios’ o ‘el papá y la mamá’.
• Excesiva curiosidad sexual para su edad.
• Tratar de tocar u oler genitales de un adulto.
• Simular movimientos de coito.
Introducir la lengua cuando se besa.
Exhibicionismo.
Agresiones sexuales a otros niños.

También puede detectarse en una inspección médica.

Muela nos explica las consecuencias tras sufrir dichos abusos en función del tiempo y la edad:

Efectos a corto plazo: Aparecen dos años después de la revelación del abuso. Quejas somáticas, alteración hormonal, embarazo no planificado, vergüenza, fobias, culpa, depresión…
Efectos a largo plazo: Pesadillas, dificultades para dormir, estrés postraumático, ideas suicidas, imágenes obsesivas, baja autoestima…
Edad preescolar (0-6 años): Discapacidades cognitivas que afectan al desarrollo intelectual, físico y social, además de ansiedad, pesadillas, aislamiento…
Edad (7-12 años): Anormalidades en los genitales, enuresis, desregulación del cortisol. Pesadillas, trastornos de conducta, hiperactividad…
Adolescencia: Inicio temprano en las relaciones sexuales, promiscuidad, prostitución, abuso de sustancias, conducta autolesiva, intentos de suicidio…

Para el psicólogo “es importante especificar que un significativo porcentaje de víctimas de abuso sexual no muestra síntomas de ningún tipo. Las consecuencias del abuso sexual, a veces, no son tan evidentes (no es el caso de los abusos con penetración)”.

A pesar del elevado porcentaje de casos que se producen en el entorno familiar, solo un 2% acaba en denuncia. “En caso de que exista sospecha de que su hijo ha podido sufrir abuso se podría preguntar directamente, de forma calmada, si alguien le ha tocado de un modo que no le gustó o le han forzado a hacer cosas que él no quería”, aconseja Cantón.

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