¿Cómo detectar la hiperactividad en los niños?

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) supone una alteración del desarrollo neuronal y suele ser más frecuente en la infancia. Su incidencia es más alta en varones aunque se manifiesta de forma más notable en las niñas, que son diagnosticadas más tarde y en menos ocasiones.

Según un estudio de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) el 30% de estos niños continúan teniendo este problema en la edad adulta. 

Los expertos coinciden en que el diagnóstico temprano es vital para evitar que estos niños sigan sufriendo este problema cuando llegan a la edad adulta.

Hay algunos factores que pueden incidir en la aparición de este trastorno:

  • La herencia familiar: más de un 70% de los casos están relacionados con la genética
  • Los factores psicosociales
  • El tabaco y el alcohol
  • La prematuridad
  • El sufrimiento fetal
Los padres suelen alarmarse en la edad preescolar de sus hijos y con más frecuencia durante la etapa escolar por determinados comportamientos del pequeño:
  • La inatención
  • La hiperactividad
  • La impulsividad
  • Gran dificultad para prestar atención en tareas y juegos
  • No son capaces de escuchar con atención
  • Se muestran olvidadizos
  • Pierden cosas continuamente
  • Tienen un carácter inquieto y desobediente
  • Hablan demasiado
  • Tienden a interrumpir las conversaciones de los adultos de manera sistemática
  • Además de un tratamiento farmacológico adecuado, es fundamental la implicación de la familia en el tratamiento.
 Algunas claves para saber cómo actuar:
  • Dar al niño una información fraccionada de forma ordenada.
  • Organizar las tareas según su capacidad de realización, dejando un tiempo para asimilar conceptos.
  • Establecer horarios y rutinas que ayuden al niño a organizarse y planificar las acciones del día a día.
  • Limitar los estímulos para disminuir las interferencias en las actividades que requieren más atención y esfuerzo mental.
  • En el colegio, conviene que estos niños se sienten cerca del profesor.
 Es importante, además, mantener una actitud positiva con el niño, elogiar lo que hace bien y evitar los castigos, regular sus conductas positivas en un calendario y entregar un premio cuando se alcance un número predeterminado de acciones adecuadas… Son algunas de las herramientas que pueden ayudar al niño a mejorar su calidad de vida y superar poco a poco la inquietud que sienten derivada de este trastorno.

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