Como afrontar el TDAH en familia, hablamos con Carolina Barrios

Hemos tratado el tema del  TDAH (Trastorno del Deficit de atención) con la psicóloga Carolina Barrios que nos ha hablado sobre su visión del TDAH.

P. ¿Los niños con TDAH son inquietos, no suelen aguantar mucho tiempo delante de una pantalla o viendo una película?, ¿necesitan estar en continuo movimiento?, ¿No son capaces de concentrarse y suelen mentir?

R. Todo lo que nombras está presente en un niño con trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad, pero también en la mayoría de los niños. Son contados los que se sientan a hacer sus deberes y los terminan sin excusas para levantarse, los que no están deseando jugar a otra cosa, o los que no mienten en pequeñas cosas.

Digo esto porque cuando empecé a trabajar como psicóloga infantil, sólo se diagnosticaba a los que tenían algún daño cerebral mínimo que justificara el déficit, pero hoy en día, como dice el doctor Stephen Borowitz, profesor de Pediatría de la Universidad de Virginia, USA, “la gente está obsesionada con ponerle etiquetas a sus problemas y encontrar un tratamiento fácil a lo que tienen”. A pesar de que la falta de atención sea uno de los síntomas por los que más se consulta, no necesariamente indica una patología como el TDAH.

Cuando la “inquietud” es lo predominante, o cuando un niño “se distrae” con mucha facilidad,  es un indicador de que a ese niño le pasa algo, es un síntoma que nos avisa de que ese niño está afectado por algún motivo que desconocemos.

P. ¿Son niños inteligentes pero no rinden porque no prestan atención a las preguntas que se les hacen?

 R. Es importante despejar los motivos,  para que el síntoma no se cronifique y no se fije como un aspecto más de la personalidad de ese niño, ya que una de las dificultades que encuentro últimamente es que los niños se terminan presentando como: “yo soy un hiperactivo” y se quedan tan anchos, porque ese diagnóstico los justifica de todo.

P. ¿Cómo se puede tratar?

R. Primero tenemos que saber la edad del niño, desde cuando se observan estos síntomas y si están acompañados por problemas de socialización o dificultades académicas. En general se ponen en evidencia cuando empiezan la escuela primaria porque aumentan las exigencias académicas y los niños tienen que responder igual que todos sus compañeros, (aunque lo cierto es que hoy en día los niños están sometidos a exigencias sociales desde sus primeros años). Las maestras, que ven a tantos niños en su vida, detectan rápidamente cuándo un niño es más inquieto o distraído de lo habitual, pero creo que en ningún caso pueden diagnosticar con un cuestionario.

En el historial del niño hay datos que nos pueden indicar el porqué de sus síntomas, no quiere decir que los padres tengan la culpa, como se entiende a veces, no se trata de culpar a nadie, pero tampoco al niño como único responsable de sus problemas. Se trata de despejar que hay detrás de esa distracción, desinterés, de ese “estar en su mundo”.

P. ¿Cómo podemos ayudar a los niños?

R. Creo que hay que apostar por que el niño pueda tratar y superar sus síntomas, trabajando con sus herramientas como el dibujo y el juego, dándole valor a sus palabras. En los casos en que ya vienen medicados, respeto la decisión de los padres pero, según el caso, al tiempo los animo a intentar bajar las dosis e incluso quitarlas. Ya se pueden encontrar en internet numerosos estudios sobre los efectos secundarios de la medicación prolongada, medicación que apenas calma los síntomas pero al fin de cuentas no cura.

Podéis consultar el artículo sobre TDAH, en el que se revisan varias visiones de varios psicólogos.

 

Carolina Barrios (M-91888)

[email protected]

Carolina Barrios  Bresciano

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