Cómo afecta el alcohol en los adolescentes

El alcohol se ha convertido en una de las sustancias principales y normalizadas del consumo de drogas en la actualidad, sobre todo entre los jóvenes.

Según Begoña Espejo, de la Faculta de Psicología de Valencia, existen dos motivos por los que los adolescentes ingieren grandes cantidades de alcohol: “En nuestra cultura el consumo de alcohol es sinónimo de fiesta y diversión: sin alcohol no hay fiesta. Los jóvenes equiparan alcohol y fiesta. Y puesto que para un adolescente lo más importante es la aceptación del grupo de iguales, el consumo de alcohol es una manera de ser aceptado por el grupo”.

Según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad enumera algunos riesgos del alcohol al consumirse en cantidades elevadas.

  • Alteraciones en las relaciones sociales, tanto con familia como con amigos.
  • Alteraciones del orden público (lo que puede provocar detenciones) y conductas violentas como agresiones físicas.
  • Actividades sexuales de riesgo que pueden conllevar embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual.
  • Intoxicación etílica aguda, depresión respiratoria o incluso la muerte.
  • Posibilidad de desarrollar dependencia psicofísica.
  • Muchas personas pueden presentar vómitos, diarrea, tambaleos al caminar, caídas…debido a un consumo excesivo.
  • Ingerido de forma aguda, produce una sensación subjetiva de agradable euforia, desinhibición, sedación e inducción al sueño. Sobre otros sistemas puede estimular una sensación subjetiva de alivio de estados emocionales desagradables, como estados de ansiedad, fobias, insomnio, mal humor, depresión o inseguridad. Estos efectos pueden llevar a la dependencia.
  • A la mañana siguiente pueden distinguirse efectos como dolor de cabeza, alteraciones del apetito, insomnio… “No es infrecuente encontrar jóvenes de 16 o 17 años que comentan a sus amigos que no recuerdan lo que hicieron la noche anterior ni dónde o con quién estuvieron”, añade Espejo.

“La línea entre una noche divertida y una noche con situaciones trágicas y disgusto es la educación”

En el efecto que tiene el alcohol debe tenerse en cuenta: La edad, el sexo, la estatura, el peso, el estado emocional, estado físico (enfermedades, medicamentos), la percepción que se tenga del riesgo, los límites, personalidad (saber decir que no) y las responsabilidades que se tengan. Para Antonio Tobalino, trabajador del SAMUR y coordinador del programa de educación para la salud y prevención de la adicción al alcohol, “es fundamental el estado emocional (autoestima, problemas que se tengan…)”.  Este punto clave puede reforzarse “aceptándolos como son, reconociendo sus avances y logros, dándoles mucho cariño y creando expectativas ajustadas a sus capacidades. Así conseguiremos adolescentes seguros de sí mismos que serán capaces de enfrentarse a situaciones cotidianas que van a encontrar en la calle”.

“El alcohol mal usado, en diferentes contextos y circunstancias puede traer mucha tristeza, dolor y muchas preguntas sin responder”, asegura Tobalino. El 52% de los jóvenes cree que tienen información suficiente sobre el alcohol y el 63% afirma que saben ‘controlar’. “Los adultos tienen que dar ejemplo y hacerles ver que si se bebe sea con moderación y por el sabor, no por ninguna razón más”.

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