Cómo conectar con los demás al ritmo de la música

Cómo conectar con los demás al ritmo de la música

Todos somos conscientes de los múltiples beneficios de la música en niños, bebés y adultos. Consigue no solo apelar a nuestros sentimientos, sino también a nuestros sentidos. Desde mejorar la capacidad de concentración y la sociabilidad, hasta estimular la inteligencia y desarrollar la creatividad, la música nos acompaña en cada paso de nuestra vida y de nuestro crecimiento como persona, ayudándonos en nuestro desarrollo afectivo, emocional, social e intelectual.

Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Plymouth demuestra que escuchar o tocar música puede ayudar a las personas con demencia, TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), autismo y que han sufrido un infarto, a mejorar sus habilidades comunicativas.

Así lo asegura el investigador principal, Jocey Quinn, quien afirma que han conseguido demostrar que “la música puede dar una nueva voz a la gente y les permite explorar su creatividad, así como la comunicación, tanto del placer como en el dolor”.

“Tanto tocar como escuchar música permite que los cuidadores y familiares puedan ver el potencial del individuo, especialmente en niños. La identidad de una persona puede volver a surgir, aun cuando se creía perdida”, asegura Quinn. Y es que la música emociona, conmueve, educa, expresa y nos llega a todos por igual, como podemos comprobar en este famoso vídeo viral en el que un niño con autismo llegó a emocionarse escuchando la canción Fix you en un concierto de Coldplay en México.

La Asociación Estadounidense para el Fomento de la Ciencia descubrió que el procesamiento del lenguaje y la música instrumental en el cerebro están superpuestos, y las nuevas investigaciones indican que la educación musical puede ayudar a los niños disléxicos o con autismo a usar el lenguaje con mayor precisión, pues el efecto que la música produce es una experiencia multisensorial que activa vínculos con varias partes del cerebro.

En la misma línea se manifiesta un estudio publicado a finales de 2016 llevado a cabo por investigadores de un hospital infantil de México, que asegura que aprender el lenguaje musical y recibir lecciones de música también puede ayudar al tratamiento de niños con TDAH y TEA (Trastornos del Espectro Autista), ya que aumentan las conexiones de las fibras nerviosas en el cerebro durante la etapa infantil.

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