Qué le pasa a mi hijo adolescente y cómo debo actuar con él

Qué le pasa a mi hijo adolescente y cómo debo actuar con él

La adolescencia de los hijos es uno de los temas que más preocupan a los padres de todo el mundo, y ahora, te ha tocado y bien de cerca a ti pasar más de una noche sin dormir. Tu hijo tiene 14 años y ha llegado a la adolescencia. ¿Qué debes hacer ahora que han cambiado las reglas del juego? ¿Cómo puedes comunicarte con él?

Si estás leyendo este artículo, seguramente es porque sientes una gran ansiedad e intranquilidad, ya que la temida época, la problemática y conflictiva adolescencia de tu hijo ha llegado a su punto álgido.

Aquí te damos unos consejos básicos para sobrevivir a la adolescencia de tus hijos.

Aspectos básicos a tener en cuenta

A nivel general, debéis tomar como referencia el hecho de que la pubertad (proceso que conduce a la madurez sexual o a la fertilidad) ha comenzado hace, aproximadamente, unos cinco años y se ha completado recientemente. Este proceso conlleva y requiere el aumento de una serie de hormonas relacionadas con el sexo y los órganos necesarios para la reproducción, son las llamadas características sexuales primarias. Lo anterior, a su vez, conlleva una serie de ramificaciones influyentes psicológica y socialmente, además de las manifestaciones físicas ya evidenciadas en los años inmediatamente anteriores, conocidas como características sexuales secundarias. Pero ¿cómo se traduce esto en el día a día de vuestro hijo?

Qué le pasa a mi hijo adolescente y cómo debo actuar
Adolescente con problemas | Fuente: Unsplash

Desarrollo cognitivo

En cuanto al desarrollo cognitivo, el cerebro adolescente aún no ha madurado por completo, por lo que el procesamiento de la información sobre los acontecimientos y emociones asociadas les lleva a la realización de juicios no todo lo precisos y razonados que esperáis y/o suponéis.

Por otro lado, nos encontramos en la etapa cúspide de las operaciones cognitivas, momento en el que desarrollan una manera nueva y más flexible de manipular la información al no limitarse al aquí y al ahora y, por ende, el pensar en términos de lo que podría ser y no de lo que es.

Lo anterior debería conllevar, a priori, una serie de ventajas en la relación del adolescente con el mundo; no obstante y debido a la inexperiencia en manejar esta nueva etapa de operaciones cognitivas, da lugar, entre otras, al idealismo de personajes mediáticos que critican a la autoridad y a los altos cargos; tendencia a la crítica de todo aquello que se aleja de sus ideales de un mundo perfecto; discusiones constantes buscando oportunidades de poner a prueba sus “nuevas” capacidades de razonamiento; así como indecisión, sensación de que todo el mundo está pendiente de él y sentimientos de singularidad e invulnerabilidad.

Desarrollo emocional

En lo que al plano emocional respecta, se caracteriza por una importante inestabilidad afectiva sumido en un caos de emociones indiferenciadas, dotando todos los aspectos de su vida de un tono melodramático. Son frecuentes, también, los estallidos de ira desproporcionada e “incomprensible”.

Desarrollo del lenguaje

En cuanto al lenguaje y su forma de comunicarse, adquieren un vocabulario cada vez más complejo y conectores que les permiten expresar relaciones lógicas, metáforas y las constantes e irritantes ironías. Desarrollan la habilidad de asumir perspectivas sociales adecuándose al contexto; así como una notable y, en ocasiones, indescifrable jerga adolescente.

Qué le pasa a mi hijo adolescente y cómo debo actuar
Pareja de adolescentes | Fuente: Unsplash

Desarrollo sexual

Continuando con la sexualidad, a pesar de que la conciencia sobre identidad se haya logrado en la infancia, es ahora cuando aparecen conductas nuevas con las que demostrar la pertenencia a uno u otro sexo. En ellas prevalecen sueños despiertos de carácter romántico, así como la necesidad de gustar, deseabilidad que se convertirá en una clave de feminidad y que en muchas ocasiones os atemorizará; mientras que ellos se caracterizan por los pensamientos y fantasías eróticas, en la búsqueda de conductas que implican contacto genital y placer, lo que quizás os parezca superficial y nimio.

Desarrollo psicosocial

Finalmente, nos encontramos en el área más destacable e importante de esta etapa: el desarrollo psicosocial. Podemos resumirla en la búsqueda de la identidad, es decir, de una concepción coherente del yo formada por metas, valores y creencias con los que comprometerse de manera firme y enfrentarse al mundo, a uno mismo y a los demás.

En resumen: su conducta

Vuestro hijo cada vez pasará más y más tiempo con sus amigos, lo que supone invertir cada vez menos y menos tiempo en la familia, generando en vosotros, entre otros, una serie de sentimientos nada agradables. A esto le añadimos que aumentan las conductas negativistas, desafiantes y de oposición del tipo “Yo no voy a ver a los abuelos” o “No pienso ir con vosotros al concierto, ¿qué van a pensar?”, así como los constantes y agotadores conflictos por su conducta inmadura, los más sonados: hora de llegada a casa, inversión de su tiempo libre o compañía.

Percibiréis cómo trata de evadirse reiteradamente, encerrándose en su habitación con el ordenador y demás tecnologías; así como la necesidad que parece tener de huir de vosotros e incluso cierta vergüenza sobre vuestra forma de ser y actuar frente a sus amigos, en quienes percibirá una fuente de afecto, simpatía, comprensión y guía moral, esforzándose constantemente por conseguir su aceptación.

Sin duda, habrá aspectos de lo expuesto anteriormente que os mantendrán neutros, mientras que otros os alegrarán y la mayor parte os alarmarán. No obstante, he de deciros que si vuestro hijo cumple con esas “temidas” características, debéis sentiros afortunados. Aquellos aspectos, a priori, indeseables, forman parte de un desarrollo adolescente sano.

La adolescencia es la transición entre la niñez y la adultez; es decir, la transición entre el “Papá, te necesito” y el “pero déjame tranquilo”. En este paso de búsqueda de una identidad y un “yo” propio es necesaria la desvinculación. No se trata de un rechazo a la familia, sino de una respuesta adaptativa a las necesidades del desarrollo: necesita alejarse, diferenciarse de vosotros en la búsqueda de una manera propia de actuar, ser y sentir, para lo cual se apoyará en los iguales en búsqueda de empatía, comprensión, autonomía e independencia.

La adolescencia es la transición entre la niñez y la adultez. El paso de búsqueda de una identidad y un “yo” propio.

Todas y cada una de las características mencionadas, más o menos apetecibles, cumplen una función para la consecución de tal meta.

Vuestro papel como padres

Y, frente a todo esto, ¿cuál es vuestra función? Simplemente estar ahí, “estar pero sin estar”, dotarle de apoyo y comprensión en esta difícil etapa de cambios y constantes exigencias para él, así como de límites y normas que le ayuden a forjar una identidad sana.

No olvidéis que vosotros también fuisteis adolescentes, también os encerrasteis en la habitación enfadados y llorando sin motivo, también os avergonzasteis de vuestros padres, también invertíais todo el tiempo posible en salir con vuestros amigos, también retabais y manipulabais. En resumen, la adolescencia ha cambiado en las formas, pero no en las funciones.

Dadle la oportunidad de desarrollarse, de “volar”, de que se haga independiente. Vosotros siempre estaréis ahí del mismo modo que él siempre os va a necesitar y os tomará como referencia, como aquella figura que le proporcionó las estrategias, valores y ambiente adecuado para ser la persona especial que será en el futuro.

Andrea Vega Seoánez
Psicóloga MásQuePsicología

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