Una buena alimentación y ejercicio físico contra la obesidad infantil

Por todos es sabido que una buena alimentación acompañada de una gran dosis de ejercicio nos ayudará a llevar una vida saludable, pero ¿qué hay de cierto en ello?

Según la profesora del Departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Ascensión Marcos, sostiene que “es el conjunto de unos hábitos inadecuados de alimentación y ejercicio físico los que generan o están asociados con la obesidad”.

“Sólo mediante cambios en los estilos de vida entre las poblaciones con hábitos sedentarios, como es la introducción de la práctica de actividad física regular -en combinación con una alimentación equilibrada-, podremos reducir el riesgo de padecer sobrepeso u obesidad”, afirma la experta, quien es la única española presente en el Comité Científico del 7º Workshop Internacional en Inmunonutrición que se celebrará del 1 al 3 de mayo en Carovigno (Italia).

Actualmente, ha añadido, “podemos afirmar que está aceptado de manera universal que la obesidad se origina por una ingesta de aporte calórico superior al requerido para las necesidades energéticas del individuo, que variarán, entre otros aspectos, según la actividad física que se realice. Esto es especialmente relevante durante la infancia, etapa vital en la que se adquieren numerosos hábitos y rutinas que perdurarán en la edad adulta“.

Marcos aboga por “realizar programas adecuados de actividad física para cada edad, estimulando el movimiento en las edades más tempranas, pasando por los juegos reglados de grupo entre los 5-7 años y llegando en la adolescencia a la práctica de distintos tipos de ejercicio adecuados a las características de cada chico”. Para poder lograrlo, señala, “es muy importante contar con la participación y colaboración de la familia, colegios e instituciones oficiales”.

La importancia de una correcta hidratación
Aprovechamos esta información para recordados que siempre que se haga ejercicio físico, y más ahora que empieza el calor, es necesario mantenerse debidamente hidratados a través de una ingesta adecuada de líquidos. Para mantenerse correctamente hidratados se recomienda que un 75-80% del líquido que tomamos provenga de las bebidas y un 20-25% de los alimentos. Todas las bebidas que contienen más de un 80% de agua hidratan (Excepto las bebidas alcohólicas).

Las consecuencias de la deshidratación, fruto de una pérdida moderada de agua (más del 2%) son:
– Disminución de la memoria a corto plazo
– Descenso en el rendimiento físico
– Afecta a diferentes actividades intelectuales (de atención, psicomotoras…)
– Puede inducir dolores de cabeza y es causa de fatiga

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