Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial

Una excursión a El Escorial es un plan obligado en familia. Las calles y plazas del pueblo, que ofrecen espacios abiertos donde se entremezclan árboles y fuentes para disfrutar de un agradable paseo y la visita a uno de los conjuntos monumentales e históricos más importantes de España.

Dos itinerarios por el Conjunto Histórico-Artístico de San Lorenzo de El Escorial invitan a conocer los entresijos de una ciudad que nació del sueño del rey Felipe II.

El primero de ellos les invita a recorrer el San Lorenzo de El Escorial del S.XVI, momento en el que se construye el Monasterio y sus dependencias aledañas, que son la consecuencia de la plasmación de las ilusiones de Felipe II. Sobriedad y magnificencia en las formas caracterizan este momento en el que se define el denominado estilo “herreriano”.

El segundo de los itinerarios les ofrece la posibilidad de conocer el San Lorenzo de El Escorial del S.XVIII, consecuencia directa de la decisión de Carlos III de permitir la construcción de edificaciones en lo que hoy es el Casco antiguo de la ciudad. Es la ciudad cortesana en la que surgen espacios de recreo y ocio que cobraron su mayor vitalidad durante las Jornadas Reales.

Este Conjunto Histórico-Artístico se completa con la Casa de los Oficios, la Casa de los Infantes y la Casa de la Reina, el Real Coliseo de Carlos III y la Casita del Infante y los Jardines Históricos de alto valor botánico.

Más allá del Monasterio, podréis disfrutar de la naturaleza y de lugares tan bellos como La Herrería y el Pinar de Abantos. La Silla de Felipe II se encuentra a unos dos kilómetros y medio del municipio. Se dice, que desde este observatorio natural el monarca contemplaba el desarrollo de las obras del Monasterio. Algunos expertos aseguran que estos asientos de granito, para el rey y dos acompañantes, son restos de un milenario altar celtíbero.

Patrimonio de la humanidad
El pueblo, monumento patrimonio de la humanidad, fue el centro político del imperio de Felipe II, donde organizó su palacio y biblioteca así como su panteón, el de sus padres, Carlos I e Isabel de Portugal, y el de sus familiares y sucesores, donde edificó una gran basílica y fundó un monasterio.

Fijó el emplazamiento del conjunto a finales de 1562, colocándose la última piedra en 1584, según proyectos de Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera. Este último construyó también las dos Casas de Oficios, frente a la fachada norte del Monasterio, y su continuador, Francisco de Mora, la Casa de la Compaña.

En la basílica se conservan dos grandes cenotafios: el del fundador, Felipe II, y el de Carlos I, con sus respectivas familias, a uno y otro lado del altar mayor. Las esculturas orantes en bronce dorado son, como las del retablo, de Pompeo Leoni.

El Panteón de Reyes ocupa una capilla circular situada debajo del presbiterio, decorada con mármoles y bronces dorados. Allí descansan los monarcas y las reinas madres de Rey, desde Carlos I hasta la actualidad, con las excepciones de Felipe V y Fernando VI, que reposan en sus respectivas fundaciones: La Granja de San Ildefonso, y las Salesas Reales en Madrid (Iglesia de Santa Bárbara). Los restos de las demás personas de la Familia Real se encuentran en el Panteón de Infantes.

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Tanto el Monasterio como las zonas de palacio que alberga El Escorial, fueron decorados por pintores italianos llamados por Felipe II, entre los que destacan Zuccaro, Tibaldi y Cambiaso, que pintaron al fresco las bóvedas de algunos de los espacios más importantes: Biblioteca, Sacristía, Salas Capitulares, Claustro Bajo, Escalera Principal y la Galería de Batallas.

Entre las esculturas que completan la decoración de El Escorial destacan las de Monegro. Hay también varias imágenes de Cristo crucificado, realizadas en bronce por importantes artistas italianos los siglos XVI y XVII, entre ellas una de Bernini, pero sobre todas destaca la labrada por Cellini, en marmol blanco. Carlos II aportó el retablo de la Sacristía, presidido por la obra maestra de Claudio Coello, La Adoración de la Sagrada Forma, y el grandioso ciclo de pinturas al fresco por Luca Giordano en las bóvedas de la iglesia y de la Escalera.

También destacan varias pinturas de El Bosco, una gran colección de maestros venecianos del siglo XVI, varios cuadros de El Greco, entre ellos El martirio de San Mauricio, así como La Túnica de José, de Velázquez. El llamado Palacio del siglo XVIII está decorado con un importante conjunto de tapices sobre cartones de Goya y mobiliario de estilo Carlos IV e Imperio.

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La Casita del Infante
La Casita del Infante en El Escorial, conocida también como la Casita de Arriba, debe su nombre a don Gabriel de Borbón, hijo de Carlos III. Se llevó a cabo entre 1771 y 1773 y por el mismo arquitecto que la Casita de Abajo, Juan de Villanueva. Es una pequeña “villa”, con jardines de estilo italiano, dispuestos en terrazas descendentes. Desde ellos se disfruta de una de las más bellas vistas del Monasterio.

La Casita del Príncipe
La Casita del Príncipe o de Abajo fue edificada en 1772 por el arquitecto más importante del neclasicismo español, Juan de Villanueva, para el Príncipe de Asturias, luego Carlos IV. La composión arquitectónica de este edificio recuerda a la de su obra más célebre, el Museo del Prado en Madrid.

Son interesantes las decoraciones neoclásicas realizadas, entre otros, por Ferroni, las sedas y los estucos de mármol y los techos pintados por Vicente Gómez, Mariano Salvador Maella y Francisco Bayeu.

Fuente: Patrimonio Nacional

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Real Monasterio de El Escorial
c/ Juan de Borbón y Battemberg s/n, 28200 San Lorenzo de El Escorial, Madrid España
Cómo llegar




Edad: De 0 a 12

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Precio: De 5 € a 10 €