Descubriendo las Salinas de Imón

En plena tierra de Castilla La Mancha, en la provincia de Guadalajara nos encontramos con una de las Salinas de interior más importantes que ha tenido la península ibérica, Las Salinas de Imón.

Estas salinas están ubicadas en la localidad de Imón entre Sigüenza y Atienza y se dice de ellas que tuvieron una de las mayores producciones de sal, fueron una de las más grandes de la zona y las que han llegado a nuestros días en mejor estado de conservación. ¿Te vienes a conocerlas?

Para llegar hasta ellas debemos ir hasta Sigüenza y una vez allí tomar la carretera que nos llevará hasta Atienza, a unos 11 kilómetros de Sigüenza sale un desvío a la izquierda que pone Imón, justo antes de llegar al pueblo se encuentran las Salinas. Podemos aparcar a la entrada de lo que fue el almacén principal.

La visita es libre y no hay carteles informativos pero merece la pena realizarla. Nos sorprenderá mucho ver tan dentro unas masas de agua saladas tan importantes.

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El agua viene de un manantial interior, el agua es sacada a la superficie y llevada hasta los recocederos (que son como unas piscinas grandes de un metro más o menos de altura), allí permanece el agua un tiempo hasta que es pasada a las albercas, que son piscinas más pequeñas en las que tan solo se pone un palmo de agua o menos. La fuerza del sol actúa y absorbe el agua dejando en la alberca la sal que se recoge con rastrillos manualmente y se junta formando pequeños montículos para que empiece el primer secado. Posteriormente la sal se lleva a los almacenes donde se empaqueta.

Estas salinas han estado activas hasta la década de los ochenta y la sal se utilizaba de diferentes formas dependiendo de la época histórica. Siempre han estado bajo el mandato del rey que utilizaba las rentas que obtenía de la sal para pagar al obispado de Sigüenza y a los nobles. Después en nuestra época esta sal se ha usado, y se sigue usando, en invierno para el mantenimiento de las carreteras, para evitar que se llenen de hielo.

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Actualmente y debido al abandono y las inclemencias del tiempo están muy mal, apenas están en pie algunas de las paredes de los almacenes San Antonio o San José y las viviendas de los salineros que trabajaban estacionalmente en verano. Si paseamos entre las albercas podemos llegar a las antiguas norias donde el agua se extraía con la fuerza de los animales.

En pleno verano cuando las albercas y los recocederos están llenos el agua empieza a adquirir una tonalidad rosa y a crearse unas costas salinas en los bordes espectaculares lo que forma un paisaje muy bonito.

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Muchos turistas cometen el error de chupar algo de sal, no lo hagáis o tendréis la necesidad imperiosa de beber agua inmediatamente.

Después de nuestra visita podemos acercarnos tanto a Atienza como a Sigüenza para comer y seguir con el turismo ya que las dos localidades ofrecen muchos lugares que no nos podemos perder.

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Salinas de Imón
Carretera Sigüenz-Atienza, 19269 Imón, Sigüenza, Guadalajara España
Cómo llegar


Edad: De 2 a 12

Precio: Gratis