Es hora de jugar juntos

Desde hace años se expone la importancia que tiene el juego dentro del marco familiar. No sólo como forma de desarrollo de nuestros hijos sino también como una actividad enriquecedora para la comunicación y vida familiar.

El juego nos permite invertir tiempo con nuestros hijos. Gracias a él podemos recuperar energías, relajar tensiones, desinhibirnos o exteriorizar emociones que nos cuesta expresar. Debemos enseñar a nuestros hijos que el juego es una actividad más dentro de sus vidas, con la que pasan un buen rato con sus padres, se ríen, emocionan y divierten.

Disfrutar jugando
Debemos dedicar un tiempo y espacio para compartir con los demás integrantes de la familia de forma natural nuestros sentimientos, problemas o inquietudes. El juego se convertirá así en el mejor enemigo del “me aburro”.

• Jugar desarrolla la capacidad de disfrutar y de evadirse de las acciones cotidianas. Momentos especiales que ayudan a desinhibirse de la actividad normal.

• Cualquier lugar es ideal para el juego: ya sea la cola del supermercado, el jardín, la cama… Improvisa cualquier momento de juego para poder disfrutar con tu hijo.

• Planificar actividades con nuestros hijos les hará sentirse partícipes de las acciones familiares y se sentirán más vinculados e implicados al lazo familiar. Además nos ayudará como padres a descubrir qué actividades les gustan, interesan o aburren.

• Jugar es la perfecta forma de enseñar a nuestros hijos aadministrar su tiempo de ocio de un modo positivo.

Dentro de la sociedad actual es necesaria la comunicación para llegar a tener una relación familiar sólida.

Una buena comunicación con nuestros hijos estrechará lazos tanto familiares como sociales. El juego es una buena manera de facilitar la comunicación con ellos, pero siempre debe ser de forma sincera, espontánea, auténtica y respetuosa. Con él conseguiremos que el niño exteriorice y transmita lo que es, lo que piensa o en lo que cree. Se trata de una herramienta útil con el fin de generar una buena relación afectiva.

En el momento en el que compartimos un tiempo de juego en familia, establecemos un intercambio comunicativo, en el que padre e hijo se muestran en actitud:

Lúdica
Dejamos a parte las tensiones u obligaciones. La rutina queda atrás para disfrutar juntos del momento.

Creativa
Estamos abiertos a nuevas experiencias y emociones y queremos explorar nuevas conductas. Se trata de un momento de creatividad y de introducirnos en un mundo imaginativo.

Sincera
Nos adaptamos a la situación y acción que estamos llevando a cabo de una forma espontánea y natural.

Transformadora de la realidad
Tenemos una mentalidad abierta a encontrar o considerar nuevos enfoques y significados ante situaciones y actitudes de nuestro día a día.

Liberada
Buscamos evadirnos de la realidad, liberarnos de las ataduras de lo cotidiano y relajarnos con nuestro hijo.

Divertida
El disfrute es nuestro objetivo, y con él permitimos desarrollar la capacidad de disfrute ante la vida.

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