Los celos entre hermanos

Soy mamá de un niño de 2 años y medio y un niño de 6 meses. En general, lo llevamos bastante bien. Mi hijo mayor suele estar muy cariñoso con su hermano y con todos los bebés, pero a veces tiene unos pequeños ataques de ira, rabia, enfado cuando me ve con el pequeño en brazos.

Jamás le ha hecho nada a su hermano, pero parece que lo estoy pagando yo. Me tira cosas a la cara, se porta mal, tiene cambios de humor bruscos, hace cosas que sabe que no debería hacer y es obvio que busca mi reacción. Intento no enfadarme pero a veces me cuesta.

Lo que me funciona mejor es llevarlo a “pensar”, y en medio minuto vuelve me da un beso y me pide perdón. Procuro pasar tiempo con él a solas, sé que le gusta. Pero claro, también su hermano me necesita. A veces me siento desesperada, cansada y agotada.
Julia. (e-mail)

Es normal que tu niño sienta celos cuando te ve con el bebé en brazos, recuerda que él no compartía tu cariño y ahora debe hacerlo con un niño pequeñito que depende de ti hasta para comer, esto es una exigencia muy grande.

Es lógico también que te haga responsable a ti, ya que tú eres la única responsable de haberle presentado un hermano de buenas a primeras, sin poder anticipar lo que significaría no ser más tu único amor filial.

Entiendo por lo que me dices en tu carta que tratas de no enfadarte y la conduces a pensar, está bien, pero ella no puede con treinta y pocos meses entender lo que le pasa , si bien sí sabe que lo que está haciendo está mal. También los adultos podemos saber que obramos mal, meditar y pedir perdón, pero no llegamos a entender la causa de por qué obramos mal, lo mismo le pasa a los niños y esto termina angustiándolos y trasmitiéndoles inseguridad, por eso es importante que a tu respuesta adjuntes palabras que le ayuden a significar lo que pasa por lo más profundo de su ser.

Sería bueno que le digas con esa seguridad de las madres cuando atravesamos la subjetividad de nuestros hijos y la leemos lentamente para que la puedan escuchar, que… “no es necesario que te enfades, el lugar que tú ocupas sigue siendo igual de grande y único para mí, ahora sólo estoy un ratito con tu hermano pero tú sigues siendo tan importante como siempre”, aunque te parezca extraño, la provocación infantil es la mayoría de las veces una demanda de ayuda, de significación de lo inexplicable, de respuesta para entender lo que le pasa y ella sola no puede desvelar.

Nélida Haedo • Psicóloga Clínica

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