Cuando nuestro bebé no es el primero

La llegada de un nuevo bebé en la familia es motivo de alegría para todos, ¿pero qué sucede cuando el nuevo bebé no es el primero?

Más allá del tema logístico que ello supone. La primera preocupación que nos suele venir a los padres a la cabeza es si seremos capaces de querer a nuestro nuevo hijo como al primero. La respuesta es sí. Bastará con tenerlo en brazos por primera vez para parecernos que siempre hubiera estado con nosotros. La segunda preocupación consiste en cómo afectará la nueva situación al futuro hermano mayor. En general, estos se suelen sentir algo desplazados, por lo que es normal que comiencen a reclamar mas atención. Desde Sapos y Princesas queremos daros algunos consejos para que la llegada del nuevo miembro sea un regalo para toda la familia.

En primer lugar debemos tener claro que hay que actuar de acuerdo a la edad de nuestro hijo, para poder explicarle adecuadamente cómo va a cambiar la rutina de la familia en los próximos meses.

Si nuestros hijos tienen entre 1 y 3 años, debemos saber que, por mucho que le intentemos explicar la nueva situación a la que se tendrán que enfrentar, no lo entenderán puesto que carecen de noción del tiempo. A partir del sexto o séptimo mes de embarazo comenzarán a darse cuenta de que algo sucede, pero será cuando nos vean entrar por la puerta con el bebé cuando comiencen a comprender que algo ha cambiado.

Si el niño es algo mayor debemos de comunicarle pronto la buena nueva para que empiece a asimilarlo cuanto antes. Es bueno que les hagamos partícipes en algunas decisiones, como la elección del nombre o el color de la ropa. Y, por otra parte, es importante mantener la rutina del hijo mayor, demuestra que su lugar dentro de la familia se mantiene en su sitio.

Una vez que el bebé haya llegado a casa debemos permitirle desempeñar un rol activo en la vida de su nuevo hermanito:

  • Asignarle tareas especiales: Debemos dejar que el hermano mayor nos ayude. Cuando bañemos al bebé seguro que le encantará enjabonarle y jugar con el agua o pedirle que nos traiga los pañales, se sentirá muy útil.
  • Dejarle que entretenga al bebé: Animarle a que le cante, se sentirá satisfecho al ver que hace reír a su hermano, le encantará llamar nuestra atención y vernos reír a nosotros también.
  • Leerle cuentos sobre su nuevo papel en la familia: Hay estupendos cuentos en las librerías sobre bebés y hermanitos con los que podemos ayudarle a entender la nueva situación. También podemos hacer nuestro propio cuento con fotos suyas y del bebé y añadirle un texto sencillo.
  • Pasar un poco de tiempo con él a solas: Aunque sólo sean unos minutos, pero juntos y sin el bebé. En ese tiempo podemos dibujar, hacer manualidades o hablar de cómo se siente ante la nueva situación.
  • Dejar que él decida: Si nuestro hijo no quiere participar en la vida activa del bebé, NO debemos obligarlo. Muchos niños utilizan la ignorancia para adaptarse a las nuevas situaciones que se le presentan.
  • No los compares: Este consejo debe servir para toda la vida. Nunca debemos echar en cara a ninguno de nuestros hijos si se portan, comen o, en el futuro, estudian mejor o peor que su hermano. Este tipo de actitud solo alimentará rencores y rencillas entre ellos y puede dañar su autoestima y perjudicar la relación entre ambos.

Sigáis o no nuestros consejos, estamos seguros de que afrontaréis estupendamente este nuevo reto que os presenta la vida. Al fin y al cabo, lo único realmente importante con los hijos es quererlos mucho y demostrárselo y, afortunadamente, ambas cosas suelen venir de serie con la paternidad.

 

Foto cedida por www.bebésencamino.com

 

 

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