El mito de los deberes

Hace poco más de un mes, Nora Kurtin planteaba en su blog la pregunta “¿Traen los niños demasiados deberes a casa?”. En ese post recomendaba la lectura del libro “El mito de los deberes” (Kaleida Forma), de Álfie Kohn, profesor norteamericano que cuestiona la utilidad de que los niños traigan deberes a casa durante la etapa escolar de primaria.

Hoy el tema vuelve a estar de actualidad a partir de una noticia que llega del pueblo gallego de Oleiro donde, según informaba La Voz de Galicia, un padre lograba que un colegio dejara de poner deberes a los niños de primaria amparándose en una ley autonómica de 1997. La norma especifica que los deberes solo se podrán poner de modo excepcional a los alumnos de segundo y tercer ciclos de primaria «que por ausencia prolongada, o por otras razones, no puedan seguir el ritmo normal de trabajo da su clase». Del mismo modo, especifica que todas las tareas que les impongan se dirigirán «al desarrollo de su creatividad y sociabilidad» y en todo caso respetarán «sus necesidades lúdicas, de convivencia familiar y de descanso». El debate está sobre la mesa.

Volviendo al libro de Kohn, el autor repara en el hecho de que estamos muy familiarizados con las pegas de los deberesfrustracióncansancio y peleas. La mayoría entendemos que esto merece la pena porque mejoran el aprendizaje de nuestro hijos y les enseñan hábitos de estudio y responsabilidad. La investigación que muestra Kohn en “El mito de los deberes” demuestra que esto no es así. Los deberes no promueven la autonomía ni unos buenos hábitos de estudio. No proporcionan ningún beneficio académico para los alumnos de primaria y existen serias dudas sobre si son recomendables para los estudiantes de secundaria.

Kohn lanza la pregunta, ¿por qué les obligamos a hacer una doble jornada cuando vuelven a casa?, en este incisivo análisis el profesor pone de relieve tres causas: un conjunto de creencias equivocadas sobre el aprendizaje, una desconfianza hacia la infancia y la juventud, y un enfoque de la educación cada vez más contaminado por la competición. Kohn plantea a los padres en este libro medidas concretas para cambiar lo que ocurre en las escuelas (y en nuestras casa) con el fin de rescatar el gusto por aprender de nuestros hijos y el bienestar en nuestras familias.

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2 comentarios

  1. Raquel

    Hace ya algún tiempo que hablaba yo con otros padres sobre este tema y escribí algo sobre eso en mi muro de Facebook. Copio y pego:
    Esta mañana he tenido una conversación con una mamá de un cole que hablaba muy bien de otro centro porque desde primero de primaria ya llevaban mucha “tarea” a casa y el profesorado era duro con los niños, enseñándoles disciplina. Curiosamente este tipo de argumentación ya la he oido varias veces.
    Papás y mamás: un buen cole para nuestros hijos no es aquel que no les deja tiempo para jugar, crear… y PENSAR. No es el que más materia da, ni el que más memoria les exige. Un buen cole es el que consigue que nuestros niños PIENSEN POR SÍ MISMOS y que sean capaces de relacionar las materias que les enseñan fuera del ámbito escolar. El que respeta la creatividad de los niños, el que entiende que al igual que nosotros descansamos de nuestro trabajo los alumnos deben tener tiempo para hacerlo y, por supuesto, el que no necesita ser duro con los niños sino que es capaz de transmitir la importancia de la convivencia y la educación. Os animo a echar un vistazo a lo que significa la competencia de APRENDER A APRENDER, seguro que nuestros hijos lo agradecen.

  2. macarrasquilla

    Estoy de acuerdo con lo que dices. A mí todavía no me ha llegado el turno porque mi hijo tiene solo 4 años. Unos amigos del pueblo tienen hijos más mayores, entre 8 y 10 años, y dicen que se pasan toda la tarde haciendo deberes con ellos. Desde que llegan hasta prácticamente la hora de la cena. Podríamos hacernos varias preguntas:
    ¿Cuándo juegan o aprenden a jugar/vivir estos niños? Porque están en edad de hacerlo ahora, luego más adelante quizás ya no puedan. Con jugar me refiero a relacionarse con otros niños. No con los mismos del cole (sino con otros del parque), en otro ambiente (distinto a la clase o el patio del colegio). Cuando ponen en práctica lo aprendido en el cole. Y por otro lado jugando en la calle o parque aprenden otras cosas que no se enseñan en el cole y que son tan necesarias para la formación de un niño (que más adelante será adulto).
    ¿Por qué traen tantos deberes? Si los padres tienen que ayudarlos, para quien son los deberes, para los niños o para los padres. Por qué martirizar a los padres. Es que ellos no vienen cansados de trabajar y luego se tienen que enfrentar a otras tareas que solo pueden hacer ellos (labores domésticas: limpieza, cocina, compra, etc.). Me dicen mis amigos que ellos pasan más de dos horas diarias haciendo deberes con sus hijos ¡NO LO ENTIENDO!.
    ¿Está demostrado que con más deberes en casa los niños aprenden más? Yo creo que hay muchos estudios que demuestran que no.
    Yo soy un nostálgico de mi infancia. Me acuerdo muy bien de lo feliz que era. Recuerdo perfectamente todos los dibujos que veía (las canciones, etc.). Me acuerdo de muchas anécdotas ocurridas en la calle (que era donde jugábamos en el pueblo porque allí no había parques). Y si hoy día soy así como persona, es en parte gracias a esos momentos, en lugar de estar haciendo tantos deberes. Pero no os equivoquéis, yo también tenía deberes, pero no para estar tanto tiempo todos los días. Y muchos menos para tener “pringados” a mis padres (mi padre llegaba tardísimo de trabajar y mi madre cuando no trabajaba, prácticamente me crió mi abuela que no sabía escribir y leer, se ocupaba de la casa). Porque esa es otra, qué pasa con aquellos padres que no tienen condiciones para ayudar a sus hijos con los deberes. Y los que no tienen tiempo.
    No soy un analfabeto, tengo mi Licenciatura y en el colegio era de los que mejores notas sacaban de la clase.
    Las autoridades educativas o a quien competa este tema debería replantearse todo esto. Creo que los profesores no enseñan a estudiar bien a nuestros hijos, por eso los niños necesitan tanto tiempo para hacer los deberes. Porque por ejemplo, veo innecesario el que un niño tenga que copiar en un cuaderno todo el enunciado o epígrafe del ejercicio o problema. Bastaría con poner el número. El caso es que a pesar de todos los deberes que mandan a nuestros hijos, éstos saben menos que aquellos niños de países donde no existen los deberes en casa. Entonces algo funciona mal, y en parte es porque no se optimiza el tiempo de estudio.

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