Cuentos para niños con problemas de audición. Descubre cómo leerselos

Ir a comprar y elegir libros con nuestros hijos es una actividad familiar muy divertida. Si nuestros hijos son un poquito mayores podremos conocer mejor sus intereses, hacer comentarios, etc.  Cuando los niños son bebés o niños pequeños que todavía no leen, tendremos que ser nosotros los que elijamos y, ¿qué elegir? Y si además de ser pequeño ¿no oye bien?

Desde hace mucho tiempo sabemos que iniciar a los niños en la lectura desde que son pequeños leyéndoles cuentos en voz alta, les anima a amar la lectura y con ello a hacerse buenos lectores, estimula su desarrollo cognitivo, emocional y social y desarrolla sus capacidades lingüísticas. Además, para un niño que no oye bien leerle en voz alta le ayuda a tomar conciencia del sonido, a conocer los sonidos del habla, su propia voz y cómo controlarla, las distintas entonaciones: una voz enfadada, una voz suave, una voz divertida; y a asociar la palabra escrita con la hablada.

Dependiendo de la audición y del tipo de terapia que estén utilizando, podéis sentar al niño en vuestras piernas poniendo el cuento delante de los dos y hablarle cerca de sus oídos, o ponerle en su silla o en la esquina del sofá o de la cuna (bien apoyado) con el cuento entre los dos. Hablar  sobre los dibujos con palabras sencillas, bien entonadas, imitando los sonidos que la imagen sugiera, usando la cara, la voz o todo el cuerpo para que sea divertido. Aunque probablemente sólo consigan mantener su atención en dos o tres páginas, ¡es el comienzo! Si es la hora del baño y el bebé no tiene puesto su dispositivo auditivo, podéis dejarle cuentos de plástico que  pueda manipular como quiera y aprovechar cuando os mire para hablar de la imagen que llame su atención en ese momento, poniendo caras expresivas y enfatizando las palabras clave de las imágenes.

El niño irá cambiando su actitud hacia los cuentos según vaya creciendo y desarrollando sus capacidades, será capaz de mantener su atención cada vez por más tiempo, emitirá sonidos mostrando su interés o intentando imitar a los animales que ve, comenzará a usar palabras. Al principio no intentes seguir tu propio ritmo de lectura, sigue el del niño y ¡no te desanimes! Para el tiempo necesario siempre que tu hijo utilice tu voz e intente expresarse, dale la oportunidad de “hablar” y sé tu el que le imite si ha producido un sonido, enfatiza pronunciando bien la palabra que ha querido decir, o amplía lo que ha expresado introduciendo palabras nuevas.

Busca siempre un momento tranquilo y sin ruidos de fondo para leer el cuento. Comienza con una palabra o frase por página, marcando de vez en cuando con el dedo las palabras que lee. No intentes llegar al final, para cuando notes que el niño ya está cansado. Al terminar deja que manipule el libro a su antojo, pronto le gustará enseñártelo o contártelo a ti.

Los cuentos deben tener relación con el momento madurativo del niño y con sus intereses. Cada niño es diferente con sus gustos y peculiaridades. Estas son algunas ideas que les pueden servir para elegir los cuentos:

  • 0-1 años: Cuando son bebés lo que más les gusta es coger los cuentos y morderlos, por ello deben ser de cartón duro, tela o de plástico apropiados para la bañera. Las páginas deben tener  dibujos sencillos de una sola imagen realista que represente claramente un personaje, una acción o una idea (un biberón, una pelota, una muñeca, un perro, una flor…), con colores fuertes y bien definidos.
  • 1-3 años: No hace falta que tengan argumento, mejor de un solo personaje que realice actividades de la vida cotidiana: lavarse los dientes, ir al parque, visitar a los abuelos, irse a dormir… Cuentos con texturas, sonidos.
  • 3-4 años: Historias que cuenten cosas que el niño conoce bien, aunque las realice un animal. Con imágenes que le sean familiares. Si tienen texturas, sonidos o móviles les encantarán.
  • 4-5 años: Pueden introducir personajes fantásticos (hadas, héroes etc.) o animales que realicen acciones bien definidas con las que el niño pueda identificarse, donde se vean los valores de la familia, de hacer el bien,…  o donde se expresen claramente diferencias entre alto-bajo, rápido-lento, grande-pequeño…
  • 5 años: Comienzan a interesarle los cuentos imaginativos, con aventuras divertidas. Con dos o tres personajes principales que pueden no ser personas sino animales o incluso objetos. Es el momento de introducir valores como la amistad, la generosidad, la responsabilidad, la justicia…

Esperamos que estas ideas puedan seros de utilidad, que contribuyan a tener momentos familiares inolvidables y hacer de vuestros hijos grandes amantes de la lectura. ¡Que os divirtáis leyendo juntos!

Belén Lombardero, Audióloga – www.sorderayvertigo.com

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