La vida sana también se aprende

En las últimas semanas, los medios de comunicación nos hemos hecho eco de los resultados del último Informe de la Fundación Thao, que habla de que 1 de cada 3 niños españoles entre 3 y 12 años tiene sobrepeso.

Entonces me pregunté si no sería interesante abordar este tema desde la perspectiva de la educación. Creo que ha llegado el momento de que nos planteemos como padres cómo educamos a nuestros hijos respecto a su salud.

Todos somos conscientes de que tenemos el deber de transmitirles valores, enseñarles el respeto, el esfuerzo, despertar su interés por la cultura, acompañarles en su socialización… Pero viendo los resultados de este estudio, parece que no estamos ayudándolos a que tengan una vida saludable.

Es cierto que la falta de tiempo hace más cómodo preparar comida precocinada que alimentos frescos; que si los niños no quieren comer pescado, después de un día duro de trabajo, es más fácil darles otro alimento que sepamos que no nos da problemas. Pero considero que la alimentación deberíamos planteárnosla desde un momento de descubrimiento y de disfrute en familia.

Claro que tenemos que ofrecer nuevos sabores a nuestros hijos, y si los comemos nosotros, ellos los terminarán probando, insistir en que prueben pero no obligar a comer. La comida debe ser un momento placentero conversando y compartiendo.

En cuanto a las comidas, implicarles en lo relacionado con la alimentación es la mejor forma de enseñarles. Llevarles a comprar, explicarles como vamos a elaborar los alimentos, incluso, pedirles que nos ayuden a cocinar son formas de que miren los alimentos que menos les gustan con otros ojos. Es difícil que no prueben una comida preparada por ellos mismos.

Por otra parte, es importante que facilitemos a nuestros hijos el jugar y practicar deporte al aire libre. En la reunión editorial en la que preparamos el Especial Campamentos de este mes, la mayoría coincidimos en cuánto agradecen los niños el ocio activo en los campamentos. Algo que en nuestra infancia era rutina diaria, ahora, para muchos niños es una novedad.

Es muy importante, animar a nuestros hijos a tener una actividad física frecuente y con una cierta intensidad. Para ello, podemos echar mano de las actividades extraescolares o proponernos pasear en bici juntos cada fi n de semana y fi jar un día a la semana para pasear por algún parque o zona tranquila cerca de casa. Además de los benefi cios físicos, nos aportará un tiempo para hablar con ellos y compartir las experiencias del día.

Si les vamos enseñando poco a poco a ser disciplinados a la hora de comer y de tener una vida activa, con los años habremos hecho mucho por la salud de nuestros hijos.

No se trata sólo de disciplina, sino, también, de salud y comunicación. ¿Lo intentamos?

 

 

 

 

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Nora Kurtin

Fundadora de Sapos y Princesas

 

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