¡Vacaciones! Deja que se aburran para que se diviertan

Increíble lo rápido que pasa el tiempo. Los niños acaban ya esta semana el colegio y se nos presenta un largo verano por delante. No sé si os pasará como a mí, pero mis hijos están deseando terminar el cole ¡para poder jugar!

La verdad es que estoy de acuerdo con ellos. Aprovechemos estas vacaciones para dejarles el tiempo suficiente para que aprendan a manejar su tiempo de ocio y a combatir el aburrimiento con juego libre.

Innumerables estudios demuestran que el juego libre es un pilar fundamental en el desarrollo físico, social e intelectual de los niños. Al jugar desarrollan su capacidad de decisión y fortalecen su autoestima. Si el juego es en grupo, empiezan a entender que hay reglas que todos deben respetar y asentará las bases de su comportamiento en la sociedad. Ejercitan la capacidad de negociar con sus iguales y aprenden a aceptar la derrota como posible resultado del juego voluntariamente realizado. El juego es diversión y relaja.

Aún así, lo mejor es que potencia la imaginación. El juego libre es el que permite expandir la creatividad y esta característica es, además, una de las competencias más buscadas en las empresas. La creatividad es la capacidad de crear, de llegar a conclusiones y resolver problemas de forma única. Es el primer punto para avanzar produciendo cosas nuevas y valiosas para la sociedad.

El sistema educativo actual se basa en un sistema reglado que hace que durante el curso nuestros hijos no dispongan de muchas horas para ejercitar la creatividad. Se tiende a evaluar sobre lo correcto e incorrecto, mientras que la creatividad es precisamente lo que potencia el resultado original.

Como destaca el Dr. Elkind en sus numerosos estudios y artículos, necesitamos reconstruir la cultura del juego. Él mismo advierte de que la eliminación de los juegos es perjudicial para el desarrollo saludable de los niños. Asimismo, un informe de la Academia Americana de Pediatría concluye que el juego promueve el desarrollo del comportamiento y también el crecimiento cerebral.

Se calcula que en las últimas décadas los niños han perdido unas 8 horas semanales de juego no reglado, mientras que se dispara a 45 las horas semanales frente a pantallas. Las actividades al aire libre, así como la actividad física, se han reducido a más de la mitad.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos? Apagando las pantallas y mostrándoles o dejándole descubrir opciones divertidas, creativas y diferentes. Si algunas semanas de sus vacaciones las va a pasar en un campamento, seleccionemos junto a ellos entre la gran oferta existente para que puedan disfrutar mientras usan su imaginación con nuevas actividades. El tiempo que pasemos junto a ellos, y recordando lo que me llevó a poner en marcha esta empresa hace ya 10 años, descubramos juntos el amplio abanico de planes para que nuestro tiempo de ocio compartido sea divertido para ambos.

Aprovechemos también para enseñarles autonomía, dejémosles espacio y tiempo para que ellos solos exploren y hagan nuevos amigos, como lo hacíamos nosotros a su edad cuando nos “soltaban” en nuestro lugar de vacaciones y descubríamos en los meses de verano la maravillosa sensación de “ser libres” junto a nuestros amigos o hermanos.

El juego es esencial para una vida sana y feliz. Ahora que tendrán tiempo libre, ayudemos a nuestros hijos a redescubrir el juego en estas vacaciones y aprovechemos para incluirlo también en nuestra agenda.

¡Bienvenido verano!

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