Aburrirse es bueno para nuestros hijos

¿Cuántas veces ante la frase “Mamá me aburro” salimos corriendo a organizar algo para nuestros hijos? Hasta llegamos a sentirnos culpables y malos padres al oír esas 3 palabras. Automáticamente nos ponemos manos a la obra para darle una solución inmediata a su problema y muchas veces lo hacemos con soluciones tecnológicas o actividades preestablecidas. Lo hacemos porque queremos lo mejor para nuestros hijos, pero en realidad podría ser contraproducente para el desarrollo de nuestros hijos. Los estamos privando del juego libre.

¿Porqué es tan importante el juego libre? A través del juego no establecido, el niño empieza a crear, a su alrededor y a sacar ideas desde su interior. Los especialistas consideran que este tipo de interacción con el mundo interno y externo es la base de la creatividad.

Si dejamos a nuestros hijos libres para elegir sus juegos, veremos cómo pueden sorprendernos haciendo una cabaña de cojines, jugando debajo de la mesa, o inventando juegos con reglas establecidas y pactadas entre ellos mismos. Con este tipo de juego, los niños ejercitan su habilidad de negociación, poder de convicción, aceptación de otras ideas y respeto a las normas. El juego libre desata la imaginación de los niños y les ayuda a descubrir lo que les gusta hacer y así encontrar su verdadera pasión. Además, es muy importante darles tiempo libre para que aprendan a manejarlo, ya que esta carencia es una de las mayores frustraciones de los adolescentes y los adultos.

Puede que nuestros hijos, si han tenido un año lleno de actividades, deberes y poco espacio para el ocio, la actividad con pantallas sea una buena forma de desconexión, lo malo es que al hacerlo, muchas veces desconecta también de sí mismo… y de nosotros. Si ahora que están de vacaciones ellos mismos quieren decidir lo que van a hacer, probablemente habrán elegido ver televisión, videojuegos o algún dispositivo electrónico. Bueno, si esto es lo que quieren, los podemos dejar pero limitando su tiempo.

Si no están acostumbrados a manejar su tiempo de ocio, puede que les cueste y tengamos que ayudarles. Para eso tenemos que dedicarle nuestra atención. Empecemos por preguntarles qué les gustaría hacer y si por si acaso dicen “nada”, tengamos preparada una lista de actividades que puedan orientarles para empezar a dar opciones.

Como ejemplos os propongo opciones como hacer un álbum de fotos, recortar revistas y hacer un collage, escribir una carta a algún amigo o familiar, descubrir la papiroflexia, preparar una obra de teatro para los padres con los amigos, hacer una película, leer un libro elegido por el niño, aunque sea un cómic, o incluso escribir una lista de cosas que le gustaría hacer contigo. La lista será una magnífica forma de empezar a sacar ideas para descubrir los verdaderos intereses de nuestros hijos y la necesidad que tienen de compartir con nosotros.

Aprovechemos para disfrutar y conectar estas vacaciones. ¡Buen verano!

 

 

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Nora Kurtin
Fundadora de Sapos y Princesas

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