Padres ausentes, niños problemáticos

Los especialistas de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria advierten que aproximadamente un 15% de los niños españoles presenta trastornos disociales antes de la mayoría de edad. La mayoría no cuentan o no tienen cerca a una figura paterna o materna. Con ‘padres ausentes’ hacemos referencia al padre o madre emocionalmente alejado o inexistente, aunque de cuerpo presente. Estos casos pueden darse también en familias aparentemente estructuradas. Sin embargo, por unas circunstancias u otras (trabajo, divorcio, etc.) los padres no pueden permitirse pasar más tiempo del que les gustaría con sus niños.

Esta situación puede acarrear unas consecuencias a medio y largo plazo:

  • Desconfianza y actitud desafiante, es decir, puede desarrollar Trastorno Negativista Desafiante (TND).
  • Desapego o inseguridad para relacionarse. También puede ocurrir lo contrario y convertirse en una persona muy dependiente con miedo a estar sola.
  • Esto último les puede llevar a mantener relaciones tóxicas, incluso en casos extremos a delinquir posiblemente por malas influencias.
  • Otra consecuencia puede ser que el niño desarrolle Déficit de atención e Hiperactividad (TDAH). Falta de atención, no escuchar, ser olvidadizo, muy inquietos…

También podemos seguir varios pasos para evitarlo o remediarlo:

  • Principalmente, se debe hablar directamente con el padre y/o madre si somos conscientes de la situación familiar.
  • Si nosotros mismos somos conscientes de que no pasamos tiempo suficiente con nuestros hijos, siempre podemos planear una actividad conjunta padres-hijos cuando tengamos el día libre: juegos de mesa, ir al campo…
  • Intentar participar lo máximo en las decisiones que al niño se refieren.
  • Existe la posibilidad de que el padre o madre no quiera o no pueda cambiar esta relación con su hijo. Por tanto, para que el niño tenga una figura materna o partena, podemos apoyarlo en su relación con otras figuras de apego (tío, abuela, hermano mayor…) para que el niño no se sienta abandonado.
  • Además, los expertos aconsejan que cuando se rompe una pareja es muy importante no influir al niño sobre lo que se piensa del padre o madre, ya que podemos crearle un sentimiento de abandono y enfado.

Los padres deben de tratar de implicarse activamente en la educación del hijo para su desarrollo emocional, lo cual es vital.

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