Los padres separados sufren más estrés en las vacaciones

Las vacaciones son para casi todos el periodo más deseado del año; un tiempo en el que disfrutar de tiempo libre, descanso y actividades de ocio junto a la familia y amigos más queridos. Sin embargo, a muchos padres divorciados y a sus hijos les cuesta afrontar estas semanas, ya sea por conflictos que quedan por resolver entre los progenitores o por los cambios de hábitos para los niños. 4 de cada 10 españoles sufren estrés a la hora de organizar unas vacaciones de verano tras sufrir una ruptura matrimonial con hijos ¿Cómo podemos paliar este malestar?

En primer lugar, debéis tener muy claro y definido con tiempo el periodo que pasarán los niños con cada progenitor. La elección del periodo dependerá o bien de vuestra buena relación a la hora de repartirlo, o de que se asigne automáticamente. Esta opción es menos flexible, pero todos sabréis a qué ateneros.

Hace algún tiempo, las vacaciones se dividían por meses, lo que suponía un tiempo muy prolongado para los niños sin ver al otro progenitor. Actualmente, es más común que el tiempo se distribuya por quincenas; un periodo más corto, pero lo suficientemente largo para que algunos niños sientan desestabilidad emocional, sobre todo en aspectos afectivos y cotidianos respecto a la presencia de su madre o padre. En estos casos hay que estar atentos ante señales de este tipo para dialogar y mostrarles vuestro apoyo en aquello que necesiten.

Cuando se van con su otro progenitor, ambos padres debéis afrontar vuestra separación de los niños animándoles a divertirse y sin hacer ningún drama. Recordad que todos nuestros miedos e inseguridades se las transmitimos a nuestros hijos, por lo que, por mucho que los echéis de menos, haced de tripas corazón y aprended a disfrutar también de vuestro tiempo sin ellos. Os recomendamos que establezcáis con vuestra ex-pareja un horario definido de llamadas para evitar conflictos e interrupciones constantes aunque, por supuesto, si el niño quiere hablar con su papá o mamá, debe ser libre de hacerlo.

Lo ideal es que ambos padres os pongáis de acuerdo en las normas básicas para que vuestros hijos tengan unas ciertas rutinas y, por supuesto, coherencia en su educación: horarios, deberes de verano, normas y comidas. Esto les ayudará a sentirse más seguros y, por supuesto, os hará más fácil la convivencia.

Las vacaciones se refieren a las vacaciones de los niños, no de los padres, por lo que cada padre tendrá que gestionar su tiempo de la mejor manera posible entre días de trabajo y niños ya que, por desgracia nuestras vacaciones son mucho más cortas. La persona o personas que se quedan a cargo de los niños muchas veces también provocan conflictos entre los progenitores. Debéis intentar, en la medida de lo posible, no delegar la responsabilidad del cuidado de los niños en los abuelos o nuevas parejas que podáis tener y aprovechar este periodo para estar juntos y compartir el mayor número de horas posibles. Los campamentos urbanos o de día pueden ser una buena opción para que los niños estén entretenidos y aprendiendo mientras trabajáis.

Si como padre o madre tienes la ruptura muy reciente, al desequilibrio personal se añade el tener que responder a todas las necesidades de los niños, sumadas a sus inestabilidades e inseguridades derivadas de la separación. Tal y como indica Verónica Rodríguez Orellana, directora y terapeuta de Coaching Club, “resulta importante el tratar de asumir y mimetizarse con la nueva realidad y no tratar de combatir de golpe la sensación de desamparo”. No existen recetas estandarizadas ni milagrosas, aunque sí es conveniente encontrar los apoyos suficientes en amigos y familiares.

Tal vez notéis que vuestros hijos están más rebeldes de lo normal, buscando pegas a todos los planes y desobedeciendo por sistema. Se trata de un comportamiento habitual; tras una separación o divorcio los niños expresan así su impotencia y su enfado contra quienes consideran los responsables de la ruptura de su familia: sus padres. Evitad las broncas y tratad de dialogar y poneros en su lugar.

Por último, desde Coaching Club nos dan una serie de pautas que aplicar en las vacaciones y todo el año tras una separación para que los niños la sufran lo menos posible:

  • Nunca desacredites a tu ex-pareja delante de tus hijos, la crítica puede dañar su autoestima.
  • No utilices a tus hijos como mensajeros entre tú y tu ex-pareja.
  • Tranquiliza a tus hijos haciéndoles comprender que ellos no tuvieron ninguna responsabilidad en la separación. Muchos de ellos asumen como propias las causas de la ruptura. Cuanto menos se sientan ellos parte de la pelea entre sus padres, mejor entenderán la situación.
  • Anima a tus hijos a que vean con frecuencia a tu ex-pareja.
  • Tus hijos pueden tener la tendencia natural a actuar como tu “corresponsal” en la casa de tu ex-pareja. Trata de no pedirles que te cuenten nada que no sea de su interés. Dejemos a los niños ser niños.
  • Si  sientes que no puedes asumir el trance de la separación con calma y responsabilidad, pide asesoramiento terapéutico o inicia un proceso de coaching. Tus problemas, sin quererlo, pueden trasladarse a tus hijos, complicándoles aún más el poder afrontar con éxito la situación.
  • Dentro de lo posible, no realices demasiados cambios en la vida de tus hijos. Si además de abordar la separación deben cambiar de residencia y de escuela, tardarán mucho más en superar el divorcio de sus padres.

Aunque haya momentos duros, tratad de disfrutar lo máximo posible de las vacaciones con vuestros hijos. Para los niños puede ser un periodo muy gratificante gracias a las diferentes actividades que le ofrece cada progenitor y, sobre todo, una oportunidad para todos de compartir tiempo de calidad juntos. 

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