Autismo, qué es y cómo detectarlo

El 2 de abril, el movimiento asociativo del autismo celebra el Día Internacional de Concienciación sobre el Autismo (#DiaMundialAutismo) con la finalidad de concienciar a la sociedad sobre este tipo de trastorno y promover la integración social de las personas con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA).

Actualmente se estima que 1 de cada 68 niños en edad escolar tiene un TEA identificado, según el informe de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC), publicado este miércoles. La Confederación de Autismo en España explica que “los TEA son trastornos complejos, que afectan al desarrollo del sistema nervioso y al funcionamiento cerebral, especialmente en los aspectos relacionados con el procesamiento de la información que proviene de los estímulos sociales”. Sin embargo, actualmente, no se conoce una causa única y ajena a la predisposición genética e interacción de genes.

Las personas con TEA manifiestan distintas conductas. Pueden presentar unas habilidades lingüísticas fluidas, pero no tener capacidad para establecer una comunicación recíproca o pueden no emplear ningún lenguaje, tanto verbal como no verbal. No obstante, todas ellas muestran comportamientos de interacción diferentes a los habituales como el aislamiento social, desinterés en relacionarse con los demás… Estas son algunas señales de alarma dependiendo de la edad:

  • Hacia los 12 meses de edad:

-No balbucea.
-No haces gestos.
-No se acuerda de su nombre ni responde a cuando le preguntan.
-No se implica o interesa por juegos sencillos.

  • Entre los 12 y 18 meses de edad:

-No dice palabras fáciles.
-No responde a su nombre.
-Ausencia de imitación espontánea.
-Ausencia de balbuceo comunicativo.
-No enseña o muestra objetos.
-Puede manifestar una respuesta inusual ante estímulos auditivos.
-Falta de interés en juegos interactivos.

  • Hacia los 24 meses de edad:

-No dice frases de dos o más palabras.
-Tiene dificultades para mantener el contacto visual cuando se le habla.
-No parece disfrutar al relacionarse con los demás.

“Las personas con TEA tienen un repertorio limitado de intereses y de conductas”, confirma la asociación. Estos intereses y necesidades van cambiando con la edad y el paso del tiempo.

Siempre se ha oído que su capacidad de empatizar es escasa, aunque un estudio reciente del Centro Internacional de Estudios Avanzados (SISSA) ha revelado que las personas con autismo tienen un grado de empatía similar al del resto de la población. Si es cierto que “en el autismo hay una menor habilidad para identificar los pensamientos y estados mentales de los demás” afirma Georgia Silani, directora del estudio.

De momento no existe ninguna cura para los TEA. Sí existen factores que pueden cambiar su calidad de vida, sobre todo si se diagnostica de manera precoz. Además, son esenciales utilizar recursos educativos y comunitarios adecuados, además de facilitarles su participación social.

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