Mediación, una alternativa cada vez más presente para resolver conflictos familiares

En los últimos años, la mediación se presenta como la mejor solución para resolver conflictos familiares como una separación. Pero ¿sabemos exactamente en qué consiste este término hasta ahora desconocido y que recientemente hemos añadido a nuestro vocabulario habitual? María Quero, vocal de Mediación Civil y Familiar de la Asociación Madrileña de Mediadores y directora de Mediación Siglo 21, nos explica los beneficios de esta nueva alternativa a los procedimientos judiciales, cada vez más presente para resolver conflictos en el núcleo familiar.

La mediación es un procedimiento que ayuda a las personas a resolver un conflicto o litigio, sin necesidad de acudir a los juzgados o iniciar un procedimiento contencioso, y que vela porque el acuerdo se ajuste a derecho. Aunque “la magia de la mediación –explica María Quero, vocal de Mediación Civil y Familiar de la Asociación Madrileña de Mediadores-, radica en que son las propias partes las que deciden el contenido de su acuerdo sin necesidad de delegar la solución de su conflicto en terceras personas (jueces, abogados, árbitros…)”.

Ventajas para el bolsillo

Al margen de ayudarnos ante procesos tan comunes como una separación, existen otra serie de situaciones familiares que podemos resolver a través de la mediación. “Casi te diría que allí donde hay un conflicto, cabe una mediación –apunta-. Por ejemplo, conflictos de herencias; problemas de convivencia entre padres e hijos adolescentes es también un clásico; disputas entre hermanos adultos que tienen que hacerse cargo de sus padres dependientes y no encuentran la forma de hacerlo o distribuirse las responsabilidades; o incluso gente que lleva ya tiempo divorciada pero quiere hacer una revisión de medidas porque sus circunstancias han cambiado”.

Son muchas las ventajas de esta nueva opción frente a la tradicional: “Para empezar es más rápido, económico y supone un desgaste emocional mucho menor que el que se produce en un procedimiento judicial –destaca la especialista-. Además, es mucho más flexible y los problemas se resuelven de una manera personalizada y a la medida de cada caso”. Pero la principal ventaja se sostiene en que “a través de la mediación todas las partes ganan. No es como un juicio donde uno gana y otro pierde, aquí todas las partes se sienten ganadoras porque si no, es tan sencillo como que no hay acuerdo”.

Y lo mejor de todo, “en casos de separación o divorcio, el impacto negativo de la ruptura en los hijos es mucho menor ya que, entre otras cosas, la relación entre las partes se deteriora mucho menos que litigando en los tribunales”.

Procedente de diferentes ramas profesionales (como la psicología, el derecho, la sociología o el trabajo social, entre otros), el mediador como tal “no ofrece soluciones, -explica- su misión consiste en dirigir el proceso y canalizar la comunicación para que las partes puedan decidir por sí mismas qué quieren hacer con su conflicto”.

Garantía de éxito

Maria-Quero

Hablamos de un procedimiento de éxito contrastado, donde el 70% de los casos consiguen acuerdos. Desde su experiencia como mediadora y directora de Mediación Siglo 21, María Quero (en la imagen) aconseja tratar pronto los conflictos: “En mediación, cuanto antes se trabaje el problema, mayores son las probabilidades de éxito. Cuando los conflictos vienen de muy atrás, generalmente la gente se identifica con su postura y se hace más difícil flexibilizar las posiciones. En estos casos de mayor complejidad, el proceso puede alargarse algo más”.

La duración varía según el caso, “pero una separación o divorcio completo, podríamos cifrarla en una media de 10-12 sesiones, que se pueden trabajar en uno o varios días a la semana, según la premura que tengan las partes. Una mediación vecinal sin embargo se podría resolver en un par de días”.

Para terminar, como experta en mediación familiar, nos anima a romper barreras y acudir a un mediador en caso de necesitarlo: “Entendemos que es nuestra labor divulgar las ventajas de la mediación y acercar esta información a la población en general. Para ello, ofrecemos sesiones informativas personalizadas gratuitas, en las que las partes pueden venir a conocernos, ver cómo y dónde trabajamos, contarnos su caso, asesorarse bien y finalmente decidir, sin ningún tipo de compromiso, qué hacer con su conflicto, si lo quieren resolver en mediación o no”. Y concluye: “Es muy poco lo que tenemos que perder y mucho lo que podemos ganar. Yo animo a que todo el mundo, cuanto menos, se informe sobre el procedimiento”.

Por Cristina Jaramillo

Imagen superior cortesía de George Hodan

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