Lactancia materna y caries

A pesar de los prejuicios culturales de nuestra sociedad, la lactancia materna más allá de los 2 años sigue teniendo beneficios tanto para la madre como para el niño y muchas madres eligen esta opción natural que, por otro lado, era la norma biológica hasta el siglo pasado. Instituciones como la OMS (Oganización Mundial de la Salud), la Unión Europea (UE) y la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, y complementada con otros alimentos hasta los 2 años o más, esto es, hasta que la madre y el bebé lo deseen.

Algunos autores han relacionado el desarrollo de caries con la lactancia prolongada y a muchas madres se les recomienda equivocadamente destetar precozmente a sus hijos alegando este motivo.

La caries de la primera infancia (CPI) es una enfermedad crónica e infecciosa de etiología compleja y multifactorial. Consiste en un proceso destructivo del diente que tiene lugar como consecuencia de la desmineralización de la superficie dental. Las bacterias de la boca metabolizan la glucosa depositada sobre el diente produciendo ácido láctico, así disminuye el pH y este pH ácido es el responsable de la desmineralización. Por lo tanto, para el desarrollo de la caries son necesarias varias condiciones:

  • Que haya dientes (no se produce cuando todavía no han erupcionado)
  • Que haya bacterias cariogénicas: La boca de los niños se puede colonizar por estas bacterias a través de la inoculación involuntaria por parte de los padres y cuidadores, cuando se dan besos en la boca del niño, se sopla o se prueba la comida antes de dársela al bebé. Está demostrado que es un factor de alto riesgo para la aparición de caries en niños menores de 3 años si la madre ha tenido o tiene caries activas en el último año.
  • Que se consuman alimentos ricos en carbohidratos. Los alimentos con más de un 14% de azúcar son de alto riesgo de caries. Muchos alimentos introducidos en la dieta precozmente como por ejemplo los cereales, contienen una alta proporción de azúcares refinados de los que no somos conscientes.
  • El tiempo durante el cual las bacterias están adheridas al diente es fundamental. Los alimentos más pegajosos que quedan más tiempo adheridos al diente y la ausencia de una adecuada higiene dental aumentan el riesgo.
  • Que existan factores individuales de predisposición a caries: la cantidad de saliva, defectos del esmalte, una anatomía irregular de la superficie dental y otras circunstancias individuales pueden predisponer al niño a tener más caries.

Los estudios que concluyen que la lactancia materna prolongada aumenta el riesgo de caries de la primera infancia (CPI) a menudo tienen grandes deficiencias metodológicas y no tienen en cuenta los factores relacionados con la patogenia de ésta enfermedad. Por otro lado, muchas veces, el posicionamiento de los profesionales respecto al tema está influenciado por opiniones personales, experiencias o prejuicios frente a la lactancia prolongada.

No existe evidencia científica sobre la relación entre lactancia materna y caries y, sin embargo, la lactancia materna tiene demostrados beneficios sobre la salud, incluida la salud bucodental. Por ello, todos los profesionales sanitarios, incluidos los odontólogos, tienen la responsabilidad de proteger y promover la lactancia materna apoyando las recomendaciones de la OMS y de ofrecer mensajes correctos y actualizados, basados en la evidencia científica.

Los esfuerzos deberían ir encaminados a hacer énfasis en la higiene dental desde una fase temprana de la infancia, asesorar a los padres para reducir la frecuencia del consumo de azúcares por el niño, aconsejarles que eviten dar besos en la boca del niño, soplar o probar la comida antes de dársela al bebé, especialmente si tienen caries activas.

Afirmar que la lactancia materna prolongada produce caries sin una base científica concluyente, desprestigia los beneficios de la lactancia, culpabiliza a las madres que eligen seguir amamantando más allá de los dos años y disuade a otras de continuar haciéndolo, mal asesoradas por los propios profesionales o presionadas por una razón que carece de justificación, dejando así de disfrutar de todos los beneficios que tiene la lactancia prolongada.

Fuente: Asociación Española de Pediatría (AEP)

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