Hidratarse bien, imprescindible en verano

La hidratación se ha convertido en un factor de primer orden y  de reconocida importancia dentro de la nutrición y del campo de la salud en general. Más aún en épocas como el verano y las fuertes subidas de temperatura que le acompañan, y que hacen especialmente relevante vigilar los niveles de hidratación para preservar nuestra salud y bienestar.

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) indica que el requerimiento diario de agua y líquidos -en condiciones normales-, ha de establecerse entre 2 y 2,5 litros tanto en mujeres como en hombres adultos. Dependiendo de las condiciones ambientales, actividad física y condiciones fisiológicas, hay que aumentar la cantidad de líquidos, como ocurre ante las altas temperaturas del verano.

A este respecto, se recomienda que un 75-80% del líquido que ingerimos a diario provenga de las bebidas y un 20-25% de los alimentos. Todas las bebidas no alcohólicas que contienen más de un 80% de agua (agua, refrescos con y sin gas, bebidas isotónicas, café, té, zumos, etc) y con menos de 50 mEq/litro de sal pueden ser fuente importante de hidratación, sobre todo en condiciones ambientales específicas de calor, según las conclusiones del I Congreso Internacional de Hidratación que publica la revista de nutrición RENC.

Teniendo en cuenta el papel del agua en nuestro organismo en el transporte de nutrientes, la eliminación de sustancias de desecho, la regulación térmica, etc., debemos asegurar que estamos respondiendo a los requerimientos diarios de líquido, manteniéndonos hidratados a lo largo del día y sin esperar a tener la sensación de sed.

Una deshidratación resultante de la pérdida de al menos un 2% de la masa corporal, tiene impacto a nivel físico, pero también en otras áreas, porque afecta al estado de ánimo, a las habilidades cognitivas, a la atención, e incluso a la memoria a corto plazo.

Todos los alimentos y bebidas suman a la hora de contar calorías, y todas las calorías son iguales por lo que es importante ser conscientes del número total de calorías que consumimos para no ingerir más de las necesarias, equilibrando lo que comemos y bebemos con lo que gastamos a través de las actividades físicas diarias.

Recuerda

• Dependiendo de las condiciones ambientales, actividad física y condiciones fisiológicas, deberéis aumentar la cantidad de líquidos, como ocurre ante las olas de calor

• Todas las bebidas no alcohólicas con al menos un 80% de agua son fuentes de hidratación, según las conclusiones del I Congreso Internacional de Hidratación que publica la revista de nutrición RENC

• Todos los alimentos y bebidas suman a la hora de contar calorías, por lo que es importante equilibrar lo que comemos y bebemos con lo que gastamos a través de las actividades físicas diarias

 

 

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