Cómo prevenir la obesidad infantil

El número de niños que padecen sobrepeso ha aumentado en los últimos años. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente, 42 millones de menores de 5 años sufren obesidad infantil. “Si se mantienen las tendencias actuales, el número de lactantes y niños pequeños con sobrepeso aumentará a 70 millones para 2025”, indica la organización.

Este crecimiento se debe a la disminución de la actividad física y a la ingesta cada vez mayor de alimentos hipercalóricos. “Los niños tienden a llevar vidas más sedentarias que sus padres y abuelos, y por otro lado (y más importante), cada vez es más frecuente la incorrecta alimentación. Las ventas de productos precocinados, bollería y snacks aumentan cada año, y las de hortalizas, verduras, frutas y legumbres cae en picado”, advierte María Astudillo, especialista en Nutrición por la UCM, directora de aleaDIETS y autora de La dieta ALEA.

Los padres podemos ayudar a que los niños mantengan un peso saludable. “Una solución es la realización de deporte extraescolares (tenis, natación, deportes de balón…). Además con ello favorecemos el desarrollo social de los niños. Y por otro lado la gran tarea, difícil y llena de baches, es mejorar la alimentación del niño y del resto de la familia. Un truco muy eficaz consiste en planificar semana a semana lo que la familia va a comer y cenar cada día. Y un detalle más: hay que ser muy constante para que los niños acepten nuevos sabores y recetas”, añade la especialista. También nos puede pasar que el niño no se sacie al terminar una comida. En este caso “aumentar el tamaño del plato principal añadiéndole más verduras y hortalizas. Éstas aportan muy pocas calorías pero sí muchos beneficios para la salud. También ayuda a sentirse saciado beber uno o dos vasos de agua durante las comidas y cenas”.

Para Astudillo, existen ciertos indicios que pueden hacer saltar nuestra alarma:

  • Cuando un niño empieza a ser muy escogido con la comida debería saltar la alarma. Muchas aversiones nutricionales (niños que no comen pescados, legumbres, frutas o verduras) acaban convirtiéndose en malos hábitos nutricionales que llevarán al niño a convertirse en un adulto con sobrepeso y problemas de salud.
  • Por supuesto, si el niño sobrepasa el peso adecuado para su edad, deberíamos tomar cartas en el asunto. Bien es cierto que los niños están en continuo crecimiento y desarrollo, por ello pueden pasar por épocas en las que estén por encima o por debajo de su peso adecuado. Pero si la tónica general es que tiene más peso del que debería para su edad y constitución física, la familia debería actuar.

Una dieta adecuada puede enseñarnos a comer bien. “De esta manera, cuando el niño alcance su peso saludable, podrá mantenerlo en el futuro con los nuevos hábitos que ha aprendido”. Y, aunque una dieta correcta es fundamental, hacer ejercicio físico es también muy importante.

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