Hablar con tus hijos de sexualidad: cómo y cuándo

Es usual que un niño tenga preguntas y curiosidad a cualquier edad en temas relacionados con la sexualidad. Por ello, debemos ayudarlos a resolverlas como padres y educadores.

Andrés A. Fernández Fuertes, miembro del Área de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Cantabria afirma que “los niños son, por naturaleza, curiosos y en relación a su sexualidad no lo son menos. Cuando tengan dudas, seguramente nos van a preguntar; en estas situaciones, deberíamos resolver sus dudas de una forma natural, siempre con la verdad y con conocimientos que sean comprensibles y útiles para ellos. No obstante, también es conveniente anticiparse a aquello que deberían saber en función de su edad (conocimientos sobre la pubertad en el último ciclo de Primaria, es decir, su cuerpo va a comenzar a cambiar)“. El especialista asegura que la educación sexual debería trabajarse desde Infantil: “Si entendemos la sexualidad de forma amplia y no como mera genitalidad, los niños y niñas necesitan tener conocimientos desde muy pequeños, lógicamente de una forma adaptada a sus conocimientos, necesidades, etc. Eso es lo que explica que los contenidos que se trabajan típicamente en Infantil (hasta los 6 años) no sean los mismos de Primaria ni de Secundaria”. Por ello, en Sapos y Princesas os ofrecemos una selección de libros de educación sexual, que hablan sobre anatomía, la menstruación, de donde vienen los niños… y para ayudar a los niños a distinguir los abusos sexuales.

Eso sí, cada niño tiene un nivel de maduración diferente y es posible que dos niños con la misma edad sea capaz de asimilar la información de diferente manera.

En varias ocasiones, la falta de información o comunicación entre padres/educadores e hijos puede fomentar la iniciación precoz de las relaciones sexuales. Sin embargo, “donde hay que poner el foco no es en la edad a la que los hijos/as mantienen sus primeras relaciones sexuales (coitales o no coitales), sino si lo hacen de una forma totalmente libre y responsable, con buenos conocimientos sobre lo que es saludable y sobre lo que puede poner en riesgo su bienestar”. Para Fernández Fuertes el problema real reside en que “en España no se fomenta la educación afectivo-sexual en el currículo escolar y, por otra, que las fuentes de información que están manejando muchos jóvenes (amigos, Internet, etc.) no están basadas en conocimientos profesionales”. Amalia Arce, del blog Diario de una mamá pediatra, nos habla de las consecuencias de este fenómeno:

  • Infecciones de transmisión sexual en edades tempranas (por ejemplo, el virus del papiloma humano que puede provocar cáncer de cuello de útero en las mujeres), o el embarazo adolescente.
  • Banalización de las relaciones entre las personas, se queman etapas rápido y en cierta manera se infravaloran otros aspectos de las relaciones personales y sentimentales.

Por ello, María Lameiras, Doctora en Psicología de la Universidad de Vigo, recomienda “concienciar a la sociedad en su conjunto, a las madres y padres, a las y los docentes y los medios de comunicación de la importancia de trabajar, desde el momento en el que nacemos y a lo largo de toda nuestra vida, una educación sexual libre de tabúes, de falsas creencias, de mitos y de discriminación en relación a la identidad y la conducta sexual”.

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