La gestión positiva del conflicto en el aula

El aula es un lugar de encuentro donde interrelacionan distintas sensibilidades y donde existe la posibilidad de gestionar los conflictos de tal forma que todos puedan crecer emocionalmente. Un gesto, un comentario en un determinado momento, incluso una mirada pueden ser suficientes para poner a prueba las relaciones y la capacidad de convivencia dentro de la clase.

Dentro del aula, debemos ser capaces de generar tareas que ayuden a gestionar dichos conflictos de forma adecuada y positiva. Es muy importante sentar la base del diálogo entre las partes y coherencia en el comportamiento de una figura que actúe como mediador (profesor o alumno), con unas pautas claras y definidas; así, la mediación se constituye como un proceso de gestión de conflictos donde las partes en discordia acuden de una manera voluntaria a un tercero que actúa imparcialmente (el mediador) y que ayuda a que las partes, a través de un proceso comunicativo, respetuoso y cooperativo, busquen soluciones que satisfagan a todos. Hay que destacar que las partes deben estar motivadas y manifiestamente de acuerdo en cooperar para la resolución del conflicto, y con espíritu de respetar los acuerdos que se alcancen.

La mediación se configura como una técnica que puede ser la base para un desarrollo emocional superior, con menos egoísmos y mayor espíritu solidario y cooperativo. Partiendo de una metodología participativa a través de dinámicas de grupo, enseña a pensar por sí mismo, a repasar mentalmente esas formas habituales de comportamiento que utilizamos cuando existe un conflicto y ofrece herramientas y técnicas para afrontarlos correctamente. Apoya aquellas actitudes en las que el alumno respete los distintos criterios, elimine prejuicios y discriminaciones basadas en el aspecto exterior, procedencia o cualquier característica del otro. Los profesores y todos los miembros de la comunidad educativa tienen el reto de estar preparados para fomentar la autonomía y la identidad del individuo dentro del grupo, ayudando a asentar los valores de respeto y convivencia, bases para el desarrollo del alumno.

  • Metodologías y Dinámicas preventivas para la identificación de conflictos en el aula:

– El método SOCS, muy adecuado para la resolución de conflictos, nos propone las siguientes fases:

S de situación: El grupo de alumnos escucha el planteamiento del problema y  trata de conseguir la redefinición del mismo.

O de opciones o alternativas: Se proponen alternativas en grupo cooperativo.

C de prever consecuencias: Se formulan consecuencias buenas y malas y se elige aquella que suponga menos consecuencias negativas en grupo cooperativo.

S de simulación representación de la solución: Puesta en común de soluciones para que aprendan a ver por sí mismos y a continuación que los alumnos aprendan a negociar. Elección de la propuesta mejor por la mayoría.

– Un ejemplo de dinámica preventiva para la identificación de conflictos en el aula:

Título: “Me pongo en tu lugar desde mi lugar”

Objetivos:

1. Trabajar la empatía, la identificación mental y afectiva de un niño con el estado de ánimo del otro.

2. Desarrollar  la escucha activa para comprender en su totalidad el mensaje del otro.

3. Darse cuenta de los propios sentimientos e identificar los del otro a través de sus mensajes verbales y no verbales.

4. Manifestar las propias convicciones sin hacer daño ni someterse al otro.

5. Compartir experiencias en las que uno ha ayudado a los demás.

Contenidos: Asertividad, escucha activa y  empatía

Desarrollo de la sesión:

1. El profesor o profesora indica a los alumnos que dibujen una situación en la que ocurrió algo les ha dejado un intenso recuerdo, una  huella emocional.

2. A continuación cada uno de los alumnos describirá lo que le pasó, cómo lo recuerda  y de qué manera le afectó.

3. Al final cada niño o niña tendrá que responder a las siguientes preguntas:

¿Volvería a actuar igual?, ¿supe defender mis derechos sin hacer daño a los demás?, ¿he aprendido algo?, ¿tuve en cuenta mis sentimientos y los de los demás?, ¿he intentado comprender en todo momento lo que me han contado mis compañeros?, ¿es bueno comprender a los otros?,

¿me he dado cuenta de lo que los demás sentían?…

Por Ana Roa García, psicopedagoga y consejera de Nascia
Ana Roa García es autora del libro ¡Vive la Vida!   Licenciada en Pedagogía, doctorando en Didáctica de la Educación, Miembro del Colegio Profesional de Pedagogos y Psicopedagogos de Madrid. Miembro del Consejo Asesor de Nascia, compañía especializada en el tratamiento de ansiedad y estrés.

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