El 25% de los pacientes diagnosticados de epilepsia son niños

Según los datos de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), alrededor de10,5 millones de niños menores de 15 años padecen epilepsia en todo el mundo, lo que representa el 25% de la población global diagnosticada de epilepsia. Para los padres que se enfrentan con una “crisis” por primera vez, es fundamental que tengan en cuenta que a menudo las crisis epilépticas se confunden con “crisis cerebrales”. Según datos de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, las primeras las sufre alrededor de un 1% de los niños, mientras que las segundas ascienden hasta un 15%. En ambos casos, los síntomas pasan por la pérdida de conciencia, caídas, movimientos involuntarios y sensaciones anormales. Entre las causas posibles de la “crisis cerebral” se encuentran:

  • Convulsiones febriles, que afectan al 3% de todos los niños. Se trata de ataques convulsivos benignos, generalizados pero breves, que se producen por un ascenso de la temperatura corporal en niños de seis meses a seis años.
  • Convulsiones no epilépticas provocadas por intoxicación, meningitis, traumatismos, etc.
  • Espasmos del sollozo: ataques de llanto tan intensos que el niño puede llegar a perder el conocimiento, incluso a convulsionar.
  • Síncopes o desmayos: bajadas bruscas de la tensión arterial o de los latidos cardiacos desencadenadas por factores como el dolor, pinchazos, emociones, permanecer mucho tiempo de pié, levantarse bruscamente… cualquier acto que desencadene una falta de oxígeno momentánea puede producir una convulsión secundaria.
  • Otros trastornos a tener en cuenta, para evitar confundirlo con la epilepsia son algunas enfermedades psiquiátricas, como los ataques de pánico; los terrores nocturnos, un tipo de pesadillas en las que los niños no llegan a despertarse o jaquecas y migrañas. Incluso el reflujo de comida del estómago al esófago en bebés muy pequeños puede llegar a simular o provocar convulsiones que nada tienen que ver con la epilepsia.

Las crisis cerebrales suelen ser episodios aislados que no vuelven a repetirse. No ocurre lo mismo con la epilepsia que se sucede en distintos episodios a lo largo del tiempo. De hecho, el 60% de las epilepsias se diagnostica con las primeras manifestaciones críticas y el 20% tras un seguimiento evolutivo de hasta 2 años. Por eso, una vez diagnosticada, la SEPEAP destaca la importancia de hacer un correcto seguimiento de los pacientes porque de ello depende que se le aplique el tratamiento oportuno, lo que mejora notablemente la calidad de vida de los pacientes.

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