Park Güell

En 1900, cuando se inició la construcción del Park Güell, Barcelona era una metrópolis moderna y cosmopolita que basaba su economía en la potencia de su industria y que superaba el medio millón de habitantes. Ya hacía casi medio siglo que se habían derribado sus murallas y la ciudad nueva, el Ensanche proyectado por el ingeniero Ildefons Cerdà, había crecido de manera espectacular a partir de 1860. Fue la mayor operación urbanística del siglo XIX en Europa. La Exposición Universal de 1888 puso de manifiesto en Europa y en el mundo la pujanza de Barcelona, capital de una nación catalana renaciente, e impulsó la búsqueda de un nuevo lenguaje artístico y de representación urbana. Ahí radica el éxito del modernismo catalán, muy presente en el corazón del Eixample, y de la obra de un arquitecto tan singular como fue Antoni Gaudí.

El modernismo catalán emparienta con el movimiento conocido como Sezession, Liberty, Jugendstil o art nouveau. Sin embargo, a diferencia de estos movimientos, el modernismo catalán tenía una ambición que no se limitaba a la renovación estética: era la expresión de un deseo de modernización y resurgimiento cultural de Cataluña, alimentado por el dinamismo de su capital, Barcelona. Por dicho motivo, el modernismo catalán fue más allá de la arquitectura y las artes plásticas, y también desempeñó un papel muy importante en la lengua, la literatura y la música.

Eusebi Güell entendió mejor que ningún otro de sus contemporáneos el sentido de la arquitectura de Gaudí. La relación que mantuvieron no fue simplemente la propia de artista y mecenas, sino una verdadera historia de amistadDurante muchos años, la familia Güell residió en la casa solariega que había en los terrenos donde se ubicó la urbanización (actualmente es un colegio), mientras que Gaudí vivía en una de las dos casas que allí se construyeron. En vida del empresario, el parque ya era considerado una de las grandes atracciones turísticas de Barcelona, y la gran plaza se cedía a menudo para la realización de actos catalanistas, bailes de sardanas y otros acontecimientos de carácter cívico y social.

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Güell quería recrear los selectivos condominios británicos y por ese motivo lo llamó Park Güell, en inglés. Gaudí respetó la vegetación existente en la antigua finca, como los algarrobos y los olivos. En cuanto a la introducción de nuevas especies, optó por plantas mediterráneas con baja demanda de agua. Asimismo, ideó diversos sistemas de captación y almacenamiento de agua a partir de los sistemas de riego que conocía del entorno rural de su niñez. De esa manera, tanto la vegetación como la gestión de los recursos hídricos contribuían a evitar la erosión del terreno ocasionada por las torrenciales lluvias mediterráneas, al tiempo que ayudaban a cubrir las necesidades de agua de los habitantes de la urbanización.

Las complejas condiciones de la venta de las parcelas, mediante antiguos contratos enfitéuticos, la falta de un transporte adecuado y el carácter muy exclusivo de la urbanización la hicieron inviable. A falta de compradores, las obras se abandonaron en 1914. Solo se habían construido dos de las 60 casas previstas. El parque se convertía así en un gran jardín privado, que Güell cedía para actos públicos, mientras empezaba a aparecer en las guías turísticas de Barcelona como uno de los puntos de atracción de la ciudad. Eusebi Güell murió en su casa del Park Güell en 1918, y sus herederos ofrecieron al parque al Ayuntamiento, que acordó su compra en el pleno municipal celebrado el 26 de mayo de 1922. En 1926 se abrió como parque municipal. La casa de la familia Güell se habilitó como colegio público, que adoptó el nombre del pedagogo Baldiri Reixac, y la zona situada a la izquierda de la entrada se destinó a vivero de flores ornamentales para el Ayuntamiento.

La casa de Gaudí fue comprada por la asociación Amigos de Gaudí, que la convirtió en una casa-museo en recuerdo del arquitecto en 1963. El Park Güell se convirtió así en un parque público muy apreciado por los barceloneses y en un importante foco de atracción de visitantes. Fue reconocido como monumento artístico en 1969 y fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1984.

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Espacios emblemáticos:

  • El acceso y los pabellones de portería

La entrada principal del Park Güell se encuentra en el sur, en la calle de Olot, desde donde se puede apreciar la espectacular escenografía que ofrece la escalera con la Sala Hipóstila. La valla de la finca es de piedra rústica y está rematada con cerámica y medallones que llevan el nombre de Park Güell. Las puertas de hierro, con un diseño en forma de hoja de palmito, no forman parte del proyecto original, sino que provienen de la Casa Vicens. A ambos lados, se encuentran los dos pabellones que formaban la portería. El de la izquierda hacía las funciones de conserjería, con una sala de espera y una cabina de teléfono, y el de la derecha era la residencia del portero, de ahí su nombre de Casa del Guarda, que hoy es parte del MUHBA (Museo de Historia de Barcelona). Ambos presentan unas cubiertas de gran belleza, construidas con la tradicional bóveda tabicada a la catalana, recubierta de mosaico de cerámica.

  • La Escalinata del Dragón

Desde la explanada de acceso al recinto se eleva la doble escalinata flanqueada por dos muros con almenas que forman unas terrazas bajo las cuales se abren dos grutas: la situada a la derecha servía para resguardar las caballerías y está soportada por una magnifica columna central de forma cónica. La escalera está organizada en tres tramos, por los que discurre el agua de una fuente que se alimentaba de la cisterna ubicada bajo la Sala Hipóstila. En el primer rellano hay unas formas caprichosas, a modo de grotescos, a media escalera está el escudo de Cataluña y más arriba está el dragón ―o salamandra― con recubrimiento de mosaico, que se ha convertido en la imagen más popular del parque. En el último tramo de la escalinata, resguardado bajo la Sala Hipóstila, hay un banco en forma de odeón.

  • La Sala Hipóstila

La gran escalinata de acceso conduce a la Sala Hipóstila, destinada a hacer las veces de mercado de la urbanización. Está formada por 84 columnas estriadas que se inspiran en el orden dórico. Las más exteriores se inclinan, en un movimiento ondulante y abiertamente contrario a las reglas de la composición clásica, al tiempo que refuerzan la percepción de su función estructural. La columnata se encuentra coronada por un cornisamento sobre el que se emplaza el banco ondulado. Una tubería dispuesta en su interior recoge el agua de la lluvia que se filtra desde la plaza para almacenarla en una gran cisterna subterránea, que tiene como aliviadero la boca del dragón de la escalera. En el interior de la sala, la ausencia de columnas en algunos tramos crea unos espacios que simulan tres naves, como en un gran templo. El techo está formado por pequeñas cúpulas construidas según la técnica tradicional de bóvedas tabicadas a la catalana y ornamentadas con originales paneles de mosaico cerámico de Josep M. Jujol, colaborador de Gaudí.

  • El Teatro Griego o Plaza de la Naturaleza

En medio de la zona monumental del Park Güell se encuentra la gran explanada que la documentación del proyecto denominaba Teatro Griego y que más recientemente ha sido rebautizada como Plaza de la Naturaleza. Su denominación original respondía a que fue planificada para la celebración de grandes espectáculos al aire libre, que podían ser vistos desde las terrazas que la rodean. Aunque Gaudí respetó siempre la orografía del terreno, esta gran plaza es artificial. Una parte está excavada en la roca, mientras que la otra se sostiene sobre la Sala Hipóstila. La delimitan, por el lado de la escalinata de acceso, el banco ondulado recubierto de mosaico proyectado por Josep M, Jujol, que hace de barandilla, y, por el lado de la montaña, un muro de contención rematado en grandes capiteles que simulan palmeras.

  • El Pórtico de la Lavandera

En el lado este de la plaza del Teatro Griego hay una original puerta de hierro que conduce hacia donde estaban los jardines de la Casa Larrard, la antigua masía señorial que Güell adoptó como casa propia y que desde 1931 es un colegio. El recorrido, que circula a un nivel superior al de la casa, discurre por un pinar con el pórtico adosado a un gran muro de contención de piedra sin trabajar. El pórtico adopta la forma de una gran ola sobre unas columnas inclinadas, con una doble columna que actúa como contrafuerte. Es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura orgánica que defendía Gaudí. El mismo sentido, a la vez estructural y estético, se aprecia en la rampa en espiral que, al final del recorrido, permite bajar hacia la casa.

  • Los Jardines de Austria

Lo que ahora conocemos como Jardines de Austria era una de las zonas destinadas a parcelas de la urbanización. Cuando el Park Güell se convirtió en parque público, la zona se destinó a vivero municipal. Esta parte del recinto presenta una fisonomía muy diferente a la del resto del parque, y su nombre de Jardines de Austria proviene de la donación de árboles procedentes de dicho país que tuvo lugar en 1977. El jardín goza de magníficas vistas, y desde su centro se pueden apreciar las dos casas que fueron edificadas en época de Eusebi Güell: la del abogado Martí Trias i Domènech, que proyectó el arquitecto Juli Batllevell, y la casa muestra de la urbanización, obra de Francesc Berenguer, que finalmente adquirió Gaudí para vivir y que ahora es la Casa-Museo Gaudí.

  • Las calles, los caminos y los viaductos

Fuera del área monumental de la parte central del recinto, en dirección al este hacia la salida de la carretera del Carmel, se cruza el Puente de Abajo, que es el primero de los viaductos de la red de caminos que salvan la topografía y conectan las diversas partes del parque. Gaudí proyectó tres viaductos de cinco metros de anchura que, serpenteando montaña arriba, conducían los carruajes desde la entrada principal, en la calle de Olot, hasta la parte alta de la urbanización, la colina de las Tres Cruces. Se les conoce como el Puente de Abajo, el Puente del Medio y el Puente de Arriba, denominación que ya aparecía en las primeras tarjetas postales del parque. Están suspendidos sobre una estructura de columnas inclinadas y bóvedas hechas con piedras sin desbastar procedentes del mismo terreno. En su parte superior, las barandillas están coronadas por macetas con vegetación.

La otra arteria importante de la urbanización es la calle transversal, con una anchura de 10 metros, que comunica la carretera del Carmel con la salida por Sant Josep de la Muntanya, bordeando por arriba la gran plaza. Gaudí proyectó además unos caminos para peatones de tres metros de anchura y unos atajos con escaleras y pendientes que permitían un acceso directo a las diferentes parcelas.

 

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Park Güell
c/ d'Olot, 5, 08024 Barcelona, Barcelona España
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Del 01/09/2012 al 30/09/2012
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