Jardí Botànic Històric

La Exposición Internacional de 1929 ofreció la primera gran oportunidad de afrontar el reto de integrar Montjuïc en la trama urbana de Barcelona. La idea era transformar la montaña en un gran parque urbano, el segundo después de la Ciutadella, capaz de acoger las principales instalaciones y equipamientos culturales de Cataluña. Para la gran exposición se iniciaron algunos de los jardines más notables que, aún hoy, forman parte del patrimonio verde de la ciudad.

Francesc Cambó encargó a Forestier el diseño de los jardines que debían rodear la Exposición. La influencia de Forestier en la jardinería barcelonesa fue muy importante. Le debemos el diseño de algunos de los mejores jardines de la ciudad, la introducción de numerosas especies nuevas y la formación, a través de su discípulo Nicolau M. Rubió i Tudurí, de una notable escuela de paisajismo y jardinería. Forestier procedía del servicio de parques y jardines de París, pero la experiencia adquirida en Buenos Aires le permitió la utilización (en el Parque de María Luisa de Sevilla, primero, y en Barcelona, ​​después) de numerosas especies sudamericanas, que todavía hoy dan carácter a nuestros jardines. Entre las más notables podemos mencionar la palo rosa (Tipuana tipu), el ombú (Phytolacca dioica), la jacaranda (Jacaranda ovalifolia) o la Eritrina de Bentham (Erythrina falcata).

jardi_historic1

El Jardín Botánico Histórico, un pequeño tesoro de la jardinería barcelonesa, se esconde dentro de dos hoyos procedentes de antiguas canteras, el sector de la Foixarda de Montjuïc, detrás del Museo Nacional de Arte de Cataluña. El hecho de tratarse de un lugar hundido, en la umbría de Montjuïc, hace que el aire frío se acumule abajo y las temperaturas del hondonada sean hasta cuatro grados inferiores a las de la parte superior del hoyo. Esta circunstancia facilita el desarrollo de especies de carácter eurosiberia, propias de climas más fríos.

El Sot del Lago es el de mayor importancia botánica por albergar importantes ejemplares de árboles y especies endémicas en peligro de extinción. La plaza de la entrada, actualmente con dos niveles, es el mayor espacio del jardín. A mano derecha, un grupo de cicas, de diferentes alturas y edades, dan la bienvenida al visitante. Cuando se empieza a bajar la vegetación se hace más densa y el ambiente más fresco. El rumor del agua y el canto de los pájaros son la música de un paisaje que culmina al llegar al hondonada, donde se pueden contemplar algunos de los árboles más altos de la ciudad: un fresno, junto a una gran nogal alada o algunos ginkgos, que en otoño brillan con su follaje dorado entre el verde siempre presente de los pinos y las encinas. La espectacularidad de las paredes de las canteras, el relieve abrupto y el juego de la luz entre las hojas acaban de dar forma a un espacio poco conocido y lleno de magia y misterio.

jardi_historic2

En el segundo hoyo está la Masia construida por la Asociación de Ganaderos como granja modelo para la Exposición Universal de 1929. El proyecto preveía convertirla en centro para desarrollar trabajos de jardinería, semillas, multiplicación de plantas, laboratorios, investigación y cultivos comparativos.

 

Consulta más Planes en Familia en Barcelona

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Jardi Botànic de Barcelona
c/ Dr. Font i Quer, 2 Parc de Montjuïc, 08038 Barcelona, Barcelona España
Cómo llegar



Del 1 de Enero al 31 de Diciembre

Edad: todas

Precio: gratis