Fisher-Price, más que juguetes.
Juguetes que fomentan el valor del juego.
En sus primeros años de vida tu bebé aprenderá de una manera vertiginosa: a tumbarse, sentarse, levantarse, gatear, andar, correr y saltar. Pasará de expresarse mediante el llanto a sonreír a los demás, soltar carcajadas, decir sus primeras palabras y, por fin, comunicar sus sentimientos y deseos. Paso a paso, mirará y percibirá los colores, escuchará y saboreará, cogerá y palpará los objetos, golpeará y construirá, sentirá curiosidad, intuirá, imaginará, compartirá…
Toda esta revolución no sería posible sin el juego. Diferentes estudios demuestran que el juego infantil impulsa y potencia el sistema nervioso central. Es decir, tu bebé necesita pasar gran parte de su tiempo jugando para dominar el cuerpo y despertar los sentidos, desarrollar la mente y la inteligencia, sentirse feliz y equilibrado, expresar los afectos y emociones y, además, relacionarse con los niños y los adultos. Jugar es su tarea más importante. El niño que juega –mucho, tranquilo y con imaginación– crece de forma integral.
10 buenas razones para jugar
• Ayuda a tu hijo a conocerse a sí mismo y al entorno físico y social.
• Facilita comprender cómo funcionan las cosas, cómo se relacionan las personas y, también, cómo probar nuevos roles.
• Activa y mejora la creatividad y la imaginación.
• Proporciona recursos eficaces para perfeccionar el lenguaje y la comunicación social.
• Estimula la facultad para pensar y resolver problemas.
• Desarrolla la percepción, el movimiento, la fuerza muscular y la coordinación.
• Permite integrar las destrezas físicas, sociales, cognitivas, imaginativas y del lenguaje.
• Fomenta el autoestima, el autocontrol y la escala de valores.
• Invita a aprender y practicar habilidades sociales importantes como compartir, negociar y cooperar.
• Despierta la curiosidad y aumenta la intensidad de la atención.
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